El despliegue de la infraestructura de recarga eléctrica continúa avanzando en España, pero todavía existen importantes desafíos para garantizar una red suficiente, operativa y adaptada a las necesidades de la movilidad eléctrica.
En este contexto, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha abierto la consulta pública previa de un nuevo programa de ayudas a la infraestructura de recarga eléctrica de acceso público en las carreteras españolas, dotado con 150 millones de euros procedentes de los fondos FEDER 2021-2027.
La nueva línea se enmarca en el ecosistema MOVES y dará continuidad al programa MOVES Corredores de Recarga, que el pasado mes de junio permitió financiar 341 proyectos con 97 millones de euros, que supondrán la incorporación de 2.674 puntos de recarga, entre nuevas estaciones y repotenciaciones, con potencias mínimas de entre 300 y 400 kW por estación.
La consulta pública estará abierta hasta el 30 de septiembre de 2026 y plantea, además, ampliar el alcance de las futuras ayudas para contemplar la recarga de vehículos pesados, así como actuaciones en Nodos Urbanos y Zonas de Estacionamiento Seguras y Protegidas (ZESP) y medidas orientadas a simplificar los procedimientos administrativos.
Más de 56.000 puntos operativos, pero todavía con una brecha importante
Los datos muestran que España ha avanzado de forma significativa en el despliegue de la infraestructura de recarga.
Durante el primer semestre de 2026, España alcanzó los 56.682 puntos de recarga operativos, consolidando una tendencia creciente. A mitad de año, el país contaba con algo más de 56.000 puntos operativos para un parque cercano a los 950.000 vehículos electrificados.
También destaca la evolución de la recarga ultrarrápida. En un año, esta infraestructura creció un 58%, hasta alcanzar los 5.151 puntos al cierre de 2025, un avance especialmente relevante para los desplazamientos de larga distancia y para reducir los tiempos de parada.
De hecho, España ocupa actualmente la octava posición mundial y la tercera europea en potencia de recarga instalada por vehículo eléctrico, lo que refleja el esfuerzo realizado en los últimos años para acompañar el crecimiento de la movilidad eléctrica.
Sin embargo, las cifras de despliegue deben analizarse también desde la perspectiva de la disponibilidad real de la infraestructura.
El reto no es solo instalar, sino conseguir que los puntos estén operativos
Uno de los principales desafíos continúa siendo la diferencia entre los puntos instalados y los que realmente están disponibles para los usuarios.
Actualmente, 17.821 puntos de recarga instalados no están operativos, lo que significa que prácticamente uno de cada cuatro puntos no presta servicio.
A este problema se suma uno de los principales cuellos de botella del despliegue: la conexión de los cargadores a la red eléctrica.
Los plazos pueden llegar hasta los tres años, frente a los aproximadamente 5-12 meses de los países vecinos. Una demora que no solo retrasa la disponibilidad de nuevas infraestructuras, sino que también tiene un impacto económico. Según los datos del informe, estos retrasos acumulan ya un coste superior a 263 millones de euros en 2026.
Por tanto, el desafío pasa de ser únicamente cuantitativo —seguir aumentando el número de puntos— a ser también cualitativo y operativo: agilizar las conexiones, reducir los tiempos de tramitación y garantizar que la infraestructura instalada pueda entrar en funcionamiento.
Más infraestructura, pero también más competencia y capilaridad
Otro de los retos identificados es la estructura del mercado de la recarga pública.
Iberdrola y Endesa concentran el 50,4% de la recarga pública, mientras que el índice HHI correspondiente a la recarga ultrarrápida duplica el umbral de vigilancia establecido por la CNMC.
Estos datos ponen sobre la mesa la importancia de seguir desarrollando una red suficientemente amplia y diversificada, capaz de responder al crecimiento previsto de la demanda de recarga y de garantizar una oferta accesible en diferentes territorios y corredores.
La distribución territorial es, precisamente, otro de los elementos que requiere atención. La relación entre vehículos eléctricos y cargadores presenta diferencias significativas entre comunidades: Madrid registra 37,7 vehículos eléctricos por cargador, frente a los 5,3 de Extremadura, aunque ambas cumplen con el objetivo establecido por el reglamento europeo AFIR en lo que potencia de carga por vehículo eléctrico se refiere.
El reto, por tanto, no consiste únicamente en alcanzar una determinada cifra nacional, sino en conseguir que la infraestructura responda a las necesidades reales de movilidad en los diferentes territorios y corredores.
El vehículo pesado, uno de los grandes retos pendientes
La electrificación del transporte pesado requiere además una infraestructura específica, tanto por las necesidades de potencia como por las dimensiones y características de los vehículos.
En este ámbito, la situación todavía presenta una importante brecha: España dispone de 188 puntos aptos para vehículos pesados —y solo 44 de ellos específicos para vehículos pesados— frente a los 2.890 existentes en el conjunto de la Unión Europea.
A esta brecha de infraestructura se suma el diferente ritmo de electrificación del transporte pesado. Durante el primer semestre de 2026, la flota de camiones eléctricos pesados cayó un 46,7% en España, mientras que en el conjunto de Europa creció un 47,7%.
Entre los principales mercados europeos, Alemania registró un crecimiento del 88,5%, Países Bajos del 44,5% y Francia del 43,7%.
Estos datos ponen de manifiesto el reto que tiene España para avanzar en la electrificación del transporte pesado y hacen especialmente relevante el desarrollo de una infraestructura de recarga adecuada para este tipo de vehículos.
La posibilidad de que el nuevo programa de ayudas del MITECO amplíe su alcance a este tipo de infraestructura supone, por ello, un aspecto especialmente relevante de cara a la evolución de la movilidad eléctrica en el transporte profesional.
La propia consulta plantea que las futuras ayudas puedan abordar tanto la infraestructura destinada a vehículos ligeros en la red principal de carreteras TEN-T como la correspondiente a vehículos pesados, Nodos Urbanos y ZESP.
Los 150 millones: una nueva oportunidad para acelerar el despliegue
El nuevo programa de ayudas plantea una nueva inyección de recursos para continuar reforzando la red de recarga española. Los 150 millones de euros, financiados mediante el FEDER 2021-2027, se suman al esfuerzo realizado hasta ahora a través del ecosistema MOVES, que ya ha puesto a disposición de comunidades autónomas y beneficiarios finales más de 3.000 millones de euros.
Pero el avance de la movilidad eléctrica exige que las ayudas vayan acompañadas de otras medidas que permitan resolver los principales obstáculos que todavía condicionan el despliegue.
La simplificación administrativa, la agilización de las conexiones a la red, el incremento de la infraestructura de alta potencia, el desarrollo de puntos específicos para vehículos pesados y una distribución territorial adecuada serán elementos determinantes para que el crecimiento de la movilidad eléctrica se traduzca en una red de recarga realmente accesible y operativa.
España ha avanzado en cantidad y potencia instalada. El siguiente paso es conseguir que esa infraestructura esté disponible donde se necesita, cuando se necesita y con la capacidad necesaria para acompañar la electrificación de todo el sistema de transporte.
Una consulta abierta al sector
La consulta pública previa del nuevo programa permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre de 2026, permitiendo a los agentes interesados aportar sus propuestas sobre el alcance de las futuras ayudas y las posibles medidas de simplificación administrativa.
Desde Empresas por la Movilidad Sostenible, seguiremos atentos a la evolución de estas medidas y a los avances necesarios para que el despliegue de la infraestructura de recarga contribuya a consolidar una movilidad eléctrica más accesible, conectada y preparada para las necesidades de empresas, profesionales y ciudadanos.