El e-commerce, y concretamente el B2C, es decir, la compra online con entrega directa al consumidor final, sigue creciendo a un ritmo dos dígitos por año. Debido al COVID-19, en algunos productos se ha incrementado en un 70%, reforzando su crecimiento al aumentar también el número de nuevos compradores en este canal.

Sin embargo, no hay que olvidar que este modelo de compra tiene un alto impacto en los hábitos de consumo, en la movilidad en las ciudades y en el medioambiente. Y es que el B2C genera grandes ineficiencias en sus procesos al estar caracterizado por la entrega desconsolidada de pequeñas cantidades de pedido en domicilios particulares, ubicados, además, en zonas urbanas que no disponen de zonas habilitadas para la entrega, ni de un horario comercial definido, provocando así muchas ineficiencias e impactos negativos.

Con el objetivo de promover un consumo responsable entre la sociedad y generar mayor compromiso ambiental entre las organizaciones nace el compromiso Entrega Responsable.

Este sello muestra el compromiso del e-commerce por ofrecer una entrega lo más sostenible posible, teniendo en cuenta el tipo de envío, de entrega, de devolución y de embalaje.

A la hora de comprar por internet, dependiendo del comercio electrónico con el que estemos operando, tendremos que tomar diferentes decisiones, unas más sostenibles que otras. En el caso de los envíos, estas decisiones se traducen en elegir empresa de transporte y tipo de envío.

Respecto a la elección de empresa de transporte, además del coste, debemos prestar atención a otros factores determinantes como si es una empresa comprometida con la sostenibilidad, con el medio ambiente, que cuenta con una flota de vehículos sostenibles, que informa de la huella de carbono, incluso si la compensa.

Apostar por compañías que ofrecen alternativas de reparto más sostenibles, que les permite acceder a las ciudades, garantiza la comercialización de los productos en cualquier escenario.

En cuanto al tipo de envío, debemos dejar a un lado la superurgencia siempre que sea posible, dando opciones de entrega en plazos razonables que permitan la optimización de la entrega, y ofreciendo a nuestros clientes la posibilidad de consolidar distintos productos en el mismo pedido a la hora de hacer la compra.

Planifica – Evita la superurgencia – Consolida

¿A DOMICILIO, EN PUNTOS DE CONVENIENCIA O EN TAQUILLAS?

Seleccionar dónde se va a realizar la entrega o la recogida de un envío es una decisión que corresponde al consumidor. Pero debemos de dar la opción a los clientes de  poder recibir su pedido en una dirección concreta, en la propia tienda o en un punto de conveniencia o taquilla. Estas dos últimas opciones son las más sostenibles, pues permiten realizar la entrega de distintos pedidos/clientes en un único punto, evitan que se produzca una entrega fallida y que el paquete tenga que volver a ponerse en reparto al día siguiente.

Sin embargo, si por algún motivo la entrega o la recogida solo puede realizarse en una dirección en concreto, debemos facilitar al cliente un contacto eficiente que permita buscar alternativas para garantizar la entrega en el primer intento. Por ejemplo: que sea entregado a algún vecino o en algún negocio cercano. 

La transparencia e interacción ayudará al cliente a entender lo que ocurre desde que realiza el pedido hasta que le llega y garantizará la eficiencia en la entrega.

Una de las razones por la cual el e-commerce no para de crecer es la facilidad a la hora de realizar una devolución y que esta sea gratuita. Pero esas devoluciones siempre tienen coste, social, económico y ambiental. 

Debemos trabajar para que no se produzcan devoluciones y de producirse, que se realicen de forma más sostenible: en tienda física o llevando el paquete al punto de recogida más cercano e informando de cuándo se va a recoger la devolución y como ha de tener preparado el envío para que a lo largo de todo el proceso no genere más incidencias. De esta forma, se evitarán las recogidas fallidas que pueden darse al solicitar la recogida del paquete en una dirección concreta y minimizaremos el impacto generado por el transporte.

 

En aquellos casos en los que realizar una devolución en tienda física o en un punto de recogida no sea posible, la mejor opción es asegurar que esa recogida podrá llevarse a cabo y agrupar varios paquetes (si se produjera más de una devolución) para no generar más envíos. 

Las empresas llevan años focalizándose en los embalajes por la cantidad de residuos que generan. Por ello, es fundamental, en el caso de las empresas, diseñar un embalaje que se ajuste al tamaño del producto, evitando utilizar un exceso de materiales, y seleccionando  materiales que garanticen un mínimo impacto ambiental, como aquellos con certificación PEFC, FSC, reciclados, reciclables, que permitan su reutilización y que no utilicen sustancias dañinas para la salud.

 

Manteniendo la seguridad de la mercancía para evitar roturas, daños o devoluciones, debemos de reducir la cantidad de relleno y elegir para este también materiales reciclados, reciclables o biodegradables. 

Evitar utilizar materiales diferentes que dificulten el reciclaje del embalaje, es también clave, ya que de esta forma, al cliente le será más fácil reciclar dicho material en el contenedor correspondiente. 

Las 5 R’s: Reducir, Reutilizar, Remplazar, Renovar y Reciclar aplicadas al embalaje contribuye a una economía circular.

¿Quieres saber más? solicita nuestra guía de embalaje sostenible aquí.

La logística del futuro va de la mano de la sostenibilidad. Reducir emisiones de CO2 y el impacto en la calidad del aire, realizar entregas más sostenibles y utilizar materiales reciclados y que puedan ser reutilizados y reciclados, son objetivos de toda empresa comprometida con el medioambiente. 

Sin embargo, que la logística sea sostenible no solo depende de las empresas. Los ciudadanos, con sus hábitos de consumo, también son responsables de que esa sostenibilidad sea mayor o menor.

Por ello, es fundamental fomentar un consumo responsable. Porque solo así, con la implicación y el compromiso de todos los actores que forman parte de esta cadena, se alcanzará una mayor sostenibilidad.

¿Pero qué implica un consumo responsable? Comprar solo lo necesario y, siempre que sea posible, productos de proximidad, productos que emplean criterios de sostenibilidad en su fabricación, productos duraderos o que provengan de mercados de segunda mano.

Porque apoyar con nuestra decisión de compra a aquellas organizaciones que están haciendo bien las cosas, que se comprometen con la sostenibilidad ambiental y también económica y social, hará que seamos capaces de impulsar cambios.

¿Pero cómo sabemos si las organizaciones están haciendo bien las cosas? Ver cómo contribuyen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), su compromiso con la transparencia y buen gobierno, como respetan los Derechos Humanos, laborales y medioambientales a lo largo de toda sus cadena de producción en cualquier parte del mundo, su conducta fiscal responsable, su gama de productos sostenibles,  compromisos con la igualdad de género y con el medioambiente entre otros, nos ayuda a considerar qué tipo de organizaciones y prácticas estamos apoyando con nuestra decisión de compra.

Con nuestra decisión de compra todos podemos contribuir a lo que debería ser nuestro objetivo común, fomentar un ecommerce sostenible y un desarrollo sostenible.

El movimiento “entrega sostenible” se lanza dentro de la European Green Week y en el Congreso Nacional de Medioambiente (CONAMA 2021)

“Entrega sostenible” busca facilitar al consumidor la información y las opciones más sostenibles disponibles para que en el momento de su toma de decisión, se convierta en un consumidor consciente, empoderado e impulse cambios generando impactos positivos.

Las organizaciones adheridas al movimiento “entrega sostenible” se comprometen a trabajar en base a lo establecido en el manifiesto y a hacer un uso responsable y efectivo del logo “entrega sostenible”, que facilite al consumidor identificar a las organizaciones que están impulsando el cambio y trabajando en la “entrega sostenible”.

Porque ofrecer a los clientes las opciones más sostenibles y comunicar de los impactos positivos o negativos que conlleva su decisión, permitirá que con su decisión de compra provoquemos cambios positivos en pro de la sostenibilidad.

Con todas estas pequeñas decisiones, entre todos podemos contribuir a alcanzar un e-commerce sostenible. 

 

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