En la imagen: Lola Ortiz, directora general de Planificación e Infraestructuras de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid y Pål Vatterholm, asesor especial en el Departamento de Medio Ambiente y Transporte del Ayuntamiento de Oslo
La ciudad de Oslo, Noruega ha sido galardonada en la 6ª edición de los Premios Internacionales de Movilidad – categoría Especial Internacional – por su papel como referente mundial en movilidad sostenible, y en particular en la movilidad eléctrica.
Gracias a una estrategia que combina electrificación, transporte público, movilidad activa y colaboración público-privada, la capital noruega se ha convertido en una referencia internacional en la lucha contra el cambio climático desde el ámbito de la movilidad. Su objetivo es reducir un 95% las emisiones directas de la ciudad para 2030, una meta que está impulsando una profunda transformación urbana y social.
Oslo: de pionera en movilidad eléctrica a referente global de las ciudades cero emisiones
La historia reciente de Oslo demuestra que la transición hacia una movilidad sostenible no es una aspiración de futuro, sino una realidad que puede alcanzarse mediante políticas coherentes y una visión de largo plazo. Desde 2007, la ciudad ha desarrollado una estrategia climática basada en la reducción progresiva de las emisiones derivadas del transporte, responsable de aproximadamente la mitad de las emisiones directas de la capital.
Consciente de que la electrificación es una pieza fundamental para alcanzar sus objetivos climáticos, Oslo ha impulsado durante años un conjunto de medidas destinadas a facilitar la adopción de vehículos eléctricos por parte de ciudadanos y empresas. Hoy, cerca de la mitad de los coches privados que circulan por la ciudad son eléctricos y el 97% de los turismos vendidos en 2026 son completamente eléctricos, convirtiendo a Oslo en el primer gran mercado mundial de adopción masiva de esta tecnología.
Sin embargo, la ciudad ha entendido que la movilidad sostenible no puede basarse únicamente en sustituir vehículos de combustión por vehículos eléctricos. Por ello, ha desarrollado una estrategia integral que apuesta también por el transporte público, los desplazamientos a pie, la bicicleta, la movilidad compartida y las soluciones de micromovilidad.
Una estrategia integral para transformar la movilidad urbana
El éxito de Oslo se sustenta en una combinación de incentivos económicos, inversiones en infraestructuras y herramientas regulatorias que han facilitado la transición hacia modelos de transporte más limpios.
Entre las medidas impulsadas destacan las ayudas a la compra de vehículos eléctricos, subvenciones para la instalación de puntos de recarga en comunidades residenciales y empresas, el despliegue de una amplia red pública de recarga, ventajas en estacionamiento y peajes, acceso a carriles reservados y la incorporación de criterios ambientales en la contratación pública.
A ello se suma una herramienta especialmente innovadora: el presupuesto climático municipal, que obliga a todas las entidades públicas de la ciudad a fijar objetivos concretos de reducción de emisiones y a rendir cuentas sobre los resultados obtenidos.
La experiencia de Oslo demuestra que la adopción masiva de tecnologías limpias requiere actuar sobre tres aspectos fundamentales: facilitar la compra de vehículos eléctricos, reducir los costes de uso y garantizar que la infraestructura necesaria sea accesible, fiable y cómoda para los usuarios.
Resultados que marcan el camino
Los resultados alcanzados reflejan el impacto de una estrategia sostenida en el tiempo.
Oslo se ha convertido en la primera capital del mundo con un sistema de transporte público prácticamente libre de emisiones. Más de 1.800 autobuses urbanos, junto con la red de metro, tranvías, trenes y ferris, operan ya con tecnologías de cero emisiones o muy bajas emisiones. Además, los más de 3.000 taxis de la ciudad son completamente eléctricos.
La transformación también es visible en los hábitos de movilidad de la ciudadanía. En 2024, más del 70% de todos los desplazamientos realizados en Oslo se efectuaron mediante modos sostenibles como el transporte público, la bicicleta o los trayectos a pie. El transporte público representa ya el 32% de los viajes urbanos, recuperando y superando los niveles previos a la pandemia.
La electrificación avanza igualmente en el ámbito profesional. Más de la mitad de las furgonetas vendidas en 2026 son eléctricas y el 44% de los camiones pesados comercializados funcionan con electricidad o biogás, frente al 3% registrado en 2020.
Asimismo, el 82% de las obras promovidas por el Ayuntamiento utilizan ya maquinaria de cero emisiones, incorporando excavadoras, volquetes y otros equipos eléctricos. En paralelo, ferris y cruceros disponen de conexión eléctrica en puerto para minimizar su impacto ambiental durante las operaciones de atraque.
Los próximos desafíos
Pese a los avances logrados, Oslo considera que el trabajo está lejos de haber terminado. La ciudad continúa centrando sus esfuerzos en garantizar que todos los usuarios de vehículos eléctricos tengan acceso a infraestructuras de recarga adecuadas, especialmente aquellas personas que viven en edificios residenciales sin plaza de aparcamiento propia.
Otro de los retos prioritarios es acelerar la electrificación del transporte de mercancías y asegurar que empresas y operadores logísticos dispongan de la infraestructura necesaria para mantener el ritmo de transformación alcanzado hasta ahora.
Para ello, Oslo seguirá apostando por la colaboración entre administraciones públicas, empresas y ciudadanía, así como por el intercambio de experiencias con otras ciudades europeas e internacionales que comparten el objetivo de construir un futuro libre de emisiones.
Lejos de ser un proyecto puntual, la movilidad sostenible se ha convertido en un elemento estructural de la estrategia de desarrollo urbano de Oslo. Su experiencia demuestra que la combinación de liderazgo político, planificación a largo plazo e implicación de todos los actores puede generar cambios profundos y duraderos en la forma de movernos y vivir nuestras ciudades.
“Nos sentimos profundamente honrados de recibir este Premio Internacional de Movilidad Sostenible y lo interpretamos como un reconocimiento a que estamos avanzando en la dirección correcta. Igualmente importante es que Oslo no está sola en este camino. Junto a nuestros socios europeos seguimos firmemente comprometidos con la construcción de un futuro con transporte de cero emisiones para todas las personas”, aseguran.
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