El 5 de diciembre está cada vez más cerca. A las empresas les quedan apenas dos meses para tener listo su Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST) y el reto es además de cumplir con el plazo, el plan resulte útil tanto para las empresas como los empleados.
La Ley de Movilidad Sostenible establece esta obligación para los centros de trabajo con más de 200 personas trabajadoras o más de 100 por turno. Además, el plan debe ser resultado de la negociación con la representación de las personas trabajadoras y debe contemplar medidas concretas, indicadores y objetivos, seguimiento y evaluación.
Una obligación que afecta a muchas empresas y que plantea una pregunta clave: ¿cómo conseguir que el Plan de Movilidad sea una herramienta de gestión eficiente?
El diagnóstico: el primer paso para acertar
Como señala May López, directora de Empresas por la Movilidad Sostenible, el diagnóstico es una de las etapas fundamentales para que el plan funcione.
Antes de decidir qué medidas implantar es necesario conocer las características del centro de trabajo, los movimientos que se generan, las soluciones disponibles, además de cómo se desplazan realmente las personas trabajadoras, desde dónde lo hacen, qué medios utilizan y qué alternativas tienen disponibles.
El reto es importante. Según el Monográfico sobre los Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo, cerca del 70 % de los desplazamientos al trabajo todavía se realizan en modos poco sostenibles, con predominio del vehículo privado y, en muchos casos, con una utilización poco eficiente.
A esto se suma la diversidad de realidades. No tiene las mismas necesidades un centro situado en una gran ciudad, bien conectado mediante transporte público, que una empresa ubicada en un polígono industrial con una oferta limitada de alternativas.
Por eso, no existe un Plan de Movilidad “tipo”. El diagnóstico debe permitir identificar las necesidades concretas de cada centro y, a partir de ellas, definir las medidas más adecuadas.
Del diagnóstico a las medidas
El siguiente paso es convertir ese conocimiento en acciones.
La normativa contempla diferentes ámbitos de actuación, entre ellos el transporte colectivo, la movilidad activa, la movilidad compartida, los vehículos de bajas o cero emisiones, la reducción de desplazamientos y la seguridad vial.
Pero no se trata de elaborar un catálogo de medidas por cumplir. Las actuaciones deben responder a las necesidades detectadas y ser viables, atractivas y medibles.
La participación de las personas trabajadoras también juega un papel importante. Involucrarlas permite mejorar el diagnóstico, detectar problemas que pueden pasar desapercibidos y diseñar soluciones con mayores posibilidades de aceptación.
Y el trabajo no termina cuando se aprueba el plan. La implantación, el seguimiento y la evaluación son esenciales para comprobar qué funciona, qué debe ajustarse y qué impacto se está consiguiendo.
Una oportunidad más allá del cumplimiento
Plantear el PMST únicamente como una obligación puede hacer que se pierda parte de su potencial.
Un buen Plan de Movilidad puede contribuir a mejorar la accesibilidad al puesto de trabajo, reducir costes relacionados con la selección y fidelización del talento, disminuir el absentismo, mejorar la seguridad de los desplazamientos y avanzar en la reducción de emisiones, además de a garantizar parte o toda la actividad ante situaciones donde el acceso a las instalaciones se vea interrumpido por distintos motivos.
La experiencia demuestra que es posible conseguir resultados cuando las medidas responden a las necesidades reales.
Dos meses para pasar de la obligación a la acción
Desde Empresas por la Movilidad Sostenible llevamos años trabajando para que los Planes de Movilidad sean una herramienta de transformación y no se queden en el papel.
En este camino, EMS cuenta con los Planes de Movilidad avalados por EMS y con el Catálogo de Soluciones para Planes de Movilidad, que reúne más de 30 soluciones y proveedores para facilitar el paso del diagnóstico a la implantación de medidas concretas.
Pero para que estas medidas funcionen, la comunicación también es una pieza clave. Explicar a la plantilla por qué se pone en marcha el plan, cómo se va a desarrollar y qué medidas se van a implantar facilita su comprensión, participación y posterior adopción. Lo que no se comunica, no existe. Por eso, la comunicación debe acompañar al proceso antes, durante y después de la implantación.
Son varias las iniciativas que hemos impulsado para poner en común los retos y soluciones en torno a la movilidad al trabajo, desde webinars y un EMS Knowledge Hub hasta un Think Tank EMS y mesas de debate en distintos eventos, como el SUMMIT.
Además, reconocer e inspirar es otra de nuestras líneas de actuación clave. Por ello, los Premios Internacionales de Movilidad cuentan, desde su primera edición, con una categoría específica de movilidad al trabajo, cuya 7.ª edición se encuentra actualmente en curso.
El 5 de diciembre es la fecha límite. Quedan dos meses para llegar a tiempo, pero también para hacer que el plan sea una verdadera herramienta de movilidad para las personas, las empresas y el entorno.