emovili ha evolucionado desde su especialización inicial en la instalación de puntos de recarga hasta convertirse en un partner para particulares y empresas en su proceso de transición energética, integrando soluciones de infraestructura, energía, movilidad y tecnología.
En un contexto en el que la electrificación del transporte exige no solo más infraestructura, sino también mayor eficiencia, digitalización y nuevas fórmulas de financiación y ahorro, herramientas como los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) y los Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST) adquieren un papel cada vez más relevante. Al mismo tiempo, la calidad, disponibilidad e interoperabilidad de la infraestructura de recarga se consolidan como factores clave para que la movilidad eléctrica sea realmente accesible.
En esta EMS TALKS, conversamos con Francisco Casas, CEO & Co-founder emovili sobre la evolución de la compañía, el potencial de los CAEs para impulsar la electrificación, el papel de los PMST, los retos que todavía afronta la recarga pública en España y las tendencias que marcarán el futuro de la movilidad eléctrica y energética.
¿Qué iniciativa o hito representa mejor la evolución de emovili y su forma de entender la transición energética?
Más que un proyecto concreto, destacaría nuestra evolución como compañía. Empezamos muy centrados en la instalación de puntos de recarga y hoy acompañamos a particulares y empresas en un proceso de transición energética mucho más amplio. Hablamos de infraestructura, energía, carga pública, flotas, CAEs o Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo. Entendemos la transición energética como un ecosistema en el que movilidad, energía, tecnología y servicios tienen que estar cada vez más conectados.
¿Pueden los CAEs convertirse en uno de los grandes incentivos para acelerar la transición al vehículo eléctrico?
Sí, porque permiten convertir el ahorro energético en un beneficio económico y suponen una ayuda adicional a la hora de afrontar la compra de un vehículo eléctrico. Tienen mucho potencial tanto para particulares como para empresas que sustituyen vehículos de combustión por eléctricos. Además, introducen un concepto muy interesante: la eficiencia energética tiene un valor. El reto está en simplificar su tramitación y conseguir que el usuario conozca todas las herramientas disponibles para hacer más accesible y rentable esta transición.
¿Pueden los CAEs hacer que las empresas empiecen a entender la electrificación de sus flotas también como una oportunidad económica?
Totalmente. Hoy las empresas deben incorporar al análisis no solo el coste inicial, sino también el ahorro energético, los menores costes de uso y mecanismos como los CAEs. Estos pueden obtenerse, por ejemplo, por la compra de vehículos 100% eléctricos mediante la TRA050.P o por incorporar sistemas de telemetría, que además pueden generar ahorros de hasta un 10% en el consumo anual de combustible. La electrificación pasa así de ser solo sostenibilidad a convertirse también en eficiencia y retorno económico.
¿Los Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo deben entenderse como una obligación normativa o como una oportunidad de transformación empresarial?
Creo que deberían entenderse como una oportunidad. Un PMST permite analizar cómo se desplazan los empleados y establecer medidas concretas para mejorar esa movilidad: electrificación de flotas, puntos de recarga, soluciones para empleados, transporte colectivo o movilidad compartida. Lo importante es que no se convierta únicamente en un documento de cumplimiento, sino en una hoja de ruta con objetivos, acciones y resultados medibles que ayude a la empresa a avanzar de forma real en su proceso de descarbonización.
Después de años instalando infraestructura de recarga, ¿qué habéis aprendido sobre lo que realmente necesita el usuario del vehículo eléctrico?
Que el usuario no quiere simplemente un cargador; quiere tener la tranquilidad de que podrá cargar su coche correctamente. Detrás de una instalación hay que analizar potencia, distancias, balanceo de carga, legalización, conectividad o mantenimiento. Además, cada instalación es diferente. Por eso el asesoramiento previo es fundamental. Una buena experiencia de recarga empieza mucho antes de instalar el equipo y continúa durante toda la vida útil de la instalación.
¿Debemos empezar a medir el desarrollo de la infraestructura de recarga más por su calidad y disponibilidad que simplemente por el número de puntos instalados?
Sí. Durante los primeros años era necesario hablar de número de puntos porque había que desplegar infraestructura rápidamente. Ahora debemos incorporar otros indicadores: disponibilidad, mantenimiento, facilidad de pago, interoperabilidad y experiencia de usuario. Un cargador puede aparecer como instalado, pero si no funciona cuando llega el conductor no está resolviendo ninguna necesidad. La infraestructura no tiene que estar simplemente instalada; tiene que estar disponible cuando el usuario la necesita.
¿Qué necesita mejorar todavía la carga pública en España para que viajar en eléctrico resulte completamente sencillo?
Principalmente debemos seguir simplificando la experiencia. El usuario debería poder llegar a un cargador, conocer su disponibilidad, iniciar la carga y pagar de forma sencilla, independientemente de quién sea el operador. Tenemos que avanzar hacia métodos de pago cada vez más universales, como el pago con tarjeta o contactless, sin obligar al usuario a descargarse una aplicación para cada red. Interoperabilidad, roaming, información fiable y mantenimiento son fundamentales para conseguir que cargar sea una experiencia sencilla.
¿Cuáles dirías que son las tres tendencias que van a transformar la movilidad eléctrica durante los próximos años?
La primera será la integración entre movilidad y energía. La segunda, una mayor digitalización, tanto en la gestión inteligente de la recarga como en la evolución hacia vehículos cada vez más conectados y autónomos. Y la tercera será la búsqueda de eficiencia y rentabilidad alrededor de la electrificación, donde entran herramientas como los CAEs. Vamos hacia un ecosistema en el que vehículo, infraestructura, energía y datos estarán mucho más conectados y automatizados.
Si miramos cinco años hacia delante, ¿qué papel te gustaría que desempeñara emovili dentro del ecosistema de movilidad y energía en España?
Queremos seguir siendo un referente para particulares y empresas en su transición energética, pero con una visión cada vez más completa. Nuestro papel no termina en instalar un punto de recarga. Queremos acompañar al cliente en infraestructura, gestión energética, carga pública, flotas, CAEs o PMST. Además, debemos prepararnos para un futuro con vehículos cada vez más conectados y autónomos, donde la infraestructura, la energía y los datos estarán plenamente integrados.
EMS TALKS continúa dando voz a quienes están transformando la movilidad desde dentro.