En diciembre del 2019, con la aprobación del Pacto Verde Europeo, los 27 estados miembros de la UE se comprometieron a hacer de ella la primera zona climáticamente neutra en 2050. Para ello, se estableció un objetivo intermedio: reducción del 55% de las emisiones netas de gases con efecto invernadero en 2030 en relación con el nivel de 1990.
Sin embargo, aunque el Pacto Verde Europeo estableció el plan rector, ha sido el 14 de julio cuando la Comisión Europea ha adoptado el programa “Fit for 55”, un amplio conjunto de propuestas para hacer que las políticas de clima, energía, transporte e impuestos de la UE sean adecuadas para conseguir ese objetivo intermedio.
Medidas acompañadas de las herramientas legislativas que incluyen modificaciones a la regulación actual y otras nuevas, que afectan al transporte y la movilidad entre otros sectores.

Estos cambios se pueden agrupar en tres grupos:
Precio del carbono:
- Refuerzo del régimen de comercio de derecho de emisiones incluyendo al sector de la aviación, que hasta ahora se beneficiaba de una excepción
- Ampliación del comercio de derecho de emisiones al transporte marítimo y por carretera. De manera que en 2026 el transporte por carretera esté sujeto a derechos de emisión, lo que supone poner precio a su impacto en el CO2
- Actualización de la directiva 2003/96/CE sobre fiscalidad de la energía
Normas más estrictas para las emisiones de CO2 de turismos y furgonetas:
- Reducción del 55 % de las emisiones de los turismos nuevos de aquí a 2030
- Reducción del 50 % de las emisiones de las furgonetas nuevas de aquí a 2030
- Turismos nuevos sin emisiones de aquí a 2035

Acciones sobre los combustibles:
- Nuevos objetivos sobre el despliegue de infraestructura para los combustibles alternativos (Revisión de la Directiva 2014/94/UE), que entre otras cosas propone el establecimiento de un punto de recarga eléctrica cada 60 km y un surtidor de recarga de hidrógeno cada 150 kilómetros
- ReFuelEU: combustibles para la aviación más sostenibles, que entre otras cosas incluye la obligación de que todos los aviones que salgan de los aeropuertos de la UE utilicen combustibles mezclados sostenibles.
- FuelEU: combustibles de bajas emisiones de Carbono para el transporte marítimo, con objetivos para que los grandes puertos suministren electricidad en tierra a los buques reduciendo el impacto en la calidad del aire.
Estos cambios, con gran impacto, están generando reacciones diversas. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, señalaba el día de la presentación del “Fit for 55” que el paquete de medidas de la Comisión Europea para reducir emisiones de CO2 es «quizás el más importante de la década» al mismo tiempo que mostraba su preocupación por la aplicación de un mercado de carbono al transporte y la edificación, porque «debe medirse muy bien para evitar efectos indeseados, y creemos oportuno establecer un mecanismo de control operativo sobre el precio del CO2, porque la dinámica actual no es sostenible en este momento».
Esta inquietud es compartida por otras voces del sector. Según Ramón Valdivia, Director General de la Asociación de Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), “el objetivo de medidas como estas, enfocadas a reducir las emisiones de GEI (en particular del CO2), debería ser facilitar e impulsar que se generen oportunidades, concretamente para que la industria del transporte por carretera disponga del mayor número posible de opciones para una transición energética eficiente y que no cercene de raíz ninguna que sea técnica, económica y medioambientalmente viable. Nos parece que esta iniciativa está destinada a encarecer el transporte por carretera, provocando un aumento desequilibrado de los costos generales para el sector que tendrá, sin duda, el impacto negativo en la movilidad colectiva, el comercio y la competitividad de la UE”.
Por su parte, May López, directora de Empresas por la Movilidad Sostenible, apunta que “con el paquete “Fit for 55” la Comisión Europea da un paso más allá, llevando los compromisos del Pacto Verde Europeo a acciones vinculantes por acompañarlas de cambios legislativos y poner foco en el comercio de derecho de emisiones de carbono. Todo ello con la intención de seguir liderando el compromiso ambiental sin perder competitividad, generando al mismo tiempo un efecto tractor al resto del mundo al establecer el mecanismo de ajuste de emisiones en frontera. En los próximos meses, incluso años, tendremos que analizar el impacto de la versión final que se apruebe de estas propuestas y sus normativas, la evolución del precio del carbono que ha batido récords en julio cotizando a 50€ en el mercado europeo, o el efecto que genere el nuevo y mayor mercado de carbono, puesto en marcha por China dos días después de la presentación del “Fit for 55” con un precio de 6,50€ por crédito de carbono. El programa tiene grandes impactos en sectores concretos pero también impacto directo en el precio del transporte de todos los productos, por lo que deberemos de garantizar que los acuerdos finales nos permitan ser competitivos y garantizar nuestra sostenibilidad económica, social y ambiental”.
Todas las propuestas de la Comisión estarán sujetas a modificaciones y a la aprobación del Parlamento Europeo y los gobiernos en los próximos meses y años. Solo tras la aprobación por todas las partes entrarán en vigor las medidas consensuadas y, cuando proceda, con los correspondientes plazos de adaptación del marco jurídico nacional.
“Tenemos el plan rector definido, los objetivos fijados y las políticas y normativas a modificar o crear identificadas. Un plan ambicioso que seguiremos en detalle y que entre todos debemos de garantizar que contribuya a la consecución de los objetivos climáticos de forma justa, rentable y competitiva”, concluye May López.