José Luis Vidal, Responsable de movilidad de Redexis
Los gases renovables —biometano e hidrógeno verde— se erigen como alternativas de una nueva soberanía energética. Redexis, consciente de este reto, ha desplegado una estrategia que une ambos vectores energéticos para descarbonizar los sectores como el transporte pesado.
En un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica —que amenaza el suministro y el precio de la energía—, la pregunta ya no es si debemos transicionar hacia un modelo limpio, sino con qué rapidez podemos hacerlo. Desde el punto de vista ambiental, la realidad técnica exige soluciones que atiendan a la infraestructura existente, la economía de escala y la disponibilidad de materias primas.
El Biometano: La victoria de la economía circular
El biometano no es solo un combustible; es el resultado de una gestión inteligente de nuestros residuos. Proveniente de la descomposición orgánica de desechos urbanos, agrícolas y ganaderos, este gas se somete a un proceso de upgrading para eliminar el CO2 y otros componentes, convirtiéndose en un gemelo renovable del gas natural.
Su gran ventaja es la triple sostenibilidad. Ambiental, porque reduce drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); económica, porque España posee el tercer mayor potencial de biometano en Europa, lo que permite producir combustible propio y reducir la factura exterior; y social, porque genera empleo rural y resuelve el problema de la gestión de purines y residuos agrícolas.
Para el transporte, el biometano es un «combustible ganador». No requiere cambios en la infraestructura de las gasineras ni en los motores de los más de 37.000 vehículos de gas que ya circulan en España. Es una solución de «cero emisiones netas» inmediata, con un coste total de propiedad (TCO) altamente competitivo frente a las opciones eléctricas en la larga distancia.
El Hidrógeno Renovable
Si el biometano es la solución del presente inmediato, el hidrógeno renovable es el vector que completará la transformación estructural del país. Redexis está liderando este cambio a través de su apuesta por el hidrógeno verde, producido mediante electrólisis alimentada por fuentes eólicas y fotovoltaicas.
La compañía está ejecutando proyectos de infraestructura crítica. Un ejemplo clave es el desarrollo de hidroductos y la adaptación de sus redes actuales para el transporte de hidrógeno, así como la planta de producción de hidrogeno verde en Garray (Soria).
Esta capacidad de producción y transporte es fundamental para conectar los centros de producción renovable con los puntos de consumo industrial y los nodos de movilidad pesada. La visión es clara: convertir a España en un hub europeo de hidrógeno, aprovechando nuestro excedente de sol y viento para exportar energía limpia en forma de moléculas de hidrógeno.
Uno de los pilares es el apoyo a la movilidad a través de la red de Hidrolineras. El hidrógeno renovable es la pieza que faltaba para descarbonizar el transporte pesado de larga distancia. Mientras que las baterías eléctricas presentan limitaciones de peso y tiempo de carga para un camión de gran tonelaje, el hidrógeno ofrece autonomías similares al diésel con tiempos de repostaje de apenas unos minutos.
Redexis está trabajando en ofrecer este vector energético para descarbonizar el transporte y la movilidad. Al integrar estas estaciones en los corredores logísticos principales, se facilitará que las flotas de transporte den el salto tecnológico sin perder operatividad. Esta infraestructura se complementa con la red de gasineras de biometano, creando un ecosistema de «combustibles neutros» donde el transportista puede elegir la solución que mejor se adapte a su ruta y capacidad, siempre bajo el paraguas de las emisiones cero.
Casos de éxito: De la teoría a la carretera
La realidad de este modelo se demuestra con hechos. Redexis opera una red de 40 estaciones de Gas Natural Vehicular (GNV), GNL y GNC, todas preparadas para suministrar biometano y bioGNL. Un hito fundamental ha sido la puesta en marcha en 2025 de la primera biogasinera de España dedicada íntegramente a combustibles neutros, diseñada específicamente para mejorar la calidad del aire y cumplir con las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
En el ámbito del transporte público, la colaboración con el Consorcio de Transportes de Zaragoza y el operador Alsa es paradigmática. Desde 2022, Redexis suministra biometano para la primera línea de autobuses metropolitana movida por este gas, logrando una reducción de 1.500 toneladas de CO2 al año. Este proyecto, galardonado internacionalmente, es la prueba de que la colaboración entre empresas puede transformar la movilidad urbana hoy mismo.
Sinergia total: Un futuro integrado
La estrategia de Redexis no entiende el biometano y el hidrógeno como competidores, sino como aliados. El biometano aprovecha la infraestructura de gas existente para una descarbonización rápida y de bajo coste. El hidrógeno verde escala la capacidad de descarbonización hacia niveles industriales y de transporte pesado.
Ambos vectores comparten beneficios críticos:
- Independencia energética: Reducen la volatilidad de precios ligada a crisis geopolíticas internacionales al ser de producción local.
- Economía Circular: Revalorizan residuos y utilizan excedentes renovables.
- Eficiencia de costes: Mantienen un TCO equilibrado, permitiendo que la transición energética sea justa y no una carga inasumible para las empresas de transporte.
El biometano y el hidrógeno verde demuestran que los residuos y la energía del sol y el viento son ya combustibles limpios. Al apostar por estos gases renovables, Redexis no solo está construyendo estaciones de servicio; está cimentando la autonomía energética de España.
Estamos ante una oportunidad histórica en nuestro país para desarrollar la transición energética. Redexis acompaña a las empresas y administraciones con soluciones integrales de descarbonización. El futuro de la movilidad neutra en carbono no es una promesa para la próxima década; es una realidad técnica y económica disponible ahora.