Hay semanas que permiten tomar el pulso al sector. La semana pasada ha sido una de ellas.
Desde Empresas por la Movilidad Sostenible hemos participado e impulsado tres encuentros centrados en algunos de los grandes retos que están marcando la agenda: la electrificación del transporte, la implantación de los planes de movilidad al trabajo y la integración de los criterios ESG en la logística y el transporte.
Tres conversaciones diferentes, pero conectadas por una misma idea: los objetivos ya están definidos; ahora necesitamos acelerar su ejecución, medir mejor y convertir la sostenibilidad en decisiones concretas.
Movilidad eléctrica: crecer no es suficiente si no cerramos la brecha
May López, directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible, participó como experta en un encuentro sobre movilidad sostenible organizado por Triodos Bank en Madrid.
En la mesa de debate participaron además Alfonso Sánchez Vicente, consejero delegado de EMT Madrid, Francisco Casas, CEO de E-Movili y Albino Pérez Moreno, director de Sostenibilidad, Energía e Innovación de Grupo Ruiz.
La jornada partió de un dato positivo: durante el primer semestre de 2026, las ventas de vehículos eléctricos duplicaron por primera vez a las de vehículos diésel.
Sin embargo, el crecimiento del mercado no debe ocultar la distancia que todavía nos separa de los objetivos establecidos.
“España sigue al 15 % del objetivo PNIEC 2030, con una brecha territorial de diez veces entre regiones y plazos de conexión a red que triplican los de países vecinos, según los datos del VI Informe OBS de Movilidad Eléctrica en España”, señaló May López durante el encuentro.
La conclusión compartida por los especialistas fue clara: el reto ya no consiste únicamente en aumentar el número de vehículos eléctricos o instalar más puntos de recarga.
Necesitamos garantizar que la infraestructura esté disponible, pueda conectarse a la red en plazos razonables y responda a las necesidades reales de particulares, empresas y flotas.
Entre los principales obstáculos identificados se encuentran:
- La disponibilidad y activación efectiva de la infraestructura de recarga.
- Los prolongados plazos de conexión a la red eléctrica.
- La falta de coordinación entre administraciones, operadores y empresas.
- La necesidad de adaptar la financiación y la regulación al ritmo de desarrollo del sector.
- Las importantes diferencias territoriales en el despliegue de la movilidad eléctrica.
La electrificación avanza, pero la siguiente fase exige algo más que objetivos: requiere capacidad de ejecución, coordinación y un marco que facilite las inversiones.
Planes de movilidad: del cumplimiento normativo a la competitividad empresarial
La semana pasada también celebramos, bajo el paraguas de EMS Knowledge Hub, el webinar “Planes de movilidad: diagnóstico, diseño y puesta en práctica”, organizado en colaboración con Orbiity y Repsol.
La sesión nació con un propósito eminentemente práctico: ayudar a las organizaciones a entender qué exige la normativa, cómo analizar la movilidad de sus plantillas y cómo transformar ese diagnóstico en medidas útiles, realistas y medibles.
Durante la apertura, May López destacó que un plan de movilidad al trabajo debe plantearse como una herramienta estratégica y evolutiva, capaz de mejorar la sostenibilidad, la eficiencia y la competitividad de la organización.
Para que funcione, necesita, como así marca la ley, una estructura clara de gobernanza: un gestor de movilidad, coordinación entre centros, participación de los representantes de las personas trabajadoras, registro, seguimiento y comunicación.
Y necesita, sobre todo, partir de un buen diagnóstico.
No todas las empresas tienen las mismas necesidades, ni todas las personas pueden adoptar las mismas soluciones. Las distancias, los horarios, las responsabilidades familiares, la accesibilidad al transporte público o las características del centro de trabajo condicionan la forma de desplazarse.
Durante la sesión se recordó que acudir al trabajo supone para una persona trabajadora un coste medio anual superior a 3.500 euros, mientras más de 5.000 polígonos industriales carecen de una alternativa adecuada de transporte público.
Esta realidad afecta a las personas, pero también a las empresas: dificulta la contratación y fidelización del talento, aumenta determinados costes, condiciona la accesibilidad al empleo y puede tener impacto en el absentismo y la productividad.
Por eso, un plan de movilidad bien planteado no solo reduce emisiones. También puede ayudar a:
- Mejorar el acceso a los centros de trabajo.
- Reducir costes para la organización y la plantilla.
- Disminuir riesgos laborales asociados a los desplazamientos.
- Facilitar la captación y fidelización del talento.
- Optimizar flotas, viajes y recursos.
- Reforzar la estrategia ESG de la compañía.
El diagnóstico como punto de partida
Gustavo de la Torre, CEO y fundador de Orbiity, mostró cómo abordar el proceso desde una visión integral.
Un plan debe contemplar no solo los desplazamientos entre el domicilio y el centro de trabajo, sino también los viajes realizados durante la jornada, la movilidad generada por proveedores y visitantes y los desplazamientos asociados a la propia operación de la organización.
Orbiity presentó su semáforo de cumplimiento, una herramienta que permite a los centros conocer su situación inicial mediante una puntuación de cero a mil puntos.
El análisis se organiza en cinco grandes bloques:
- Identificación y características del centro de trabajo.
- Entorno y condiciones de accesibilidad.
- Políticas internas de movilidad y organización del trabajo.
- Incidentes y riesgos en los desplazamientos in itinere.
- Presupuestos, ayudas y subvenciones.
El resultado permite visualizar qué aspectos están resueltos, dónde existen deficiencias y qué actuaciones deben priorizarse.
A partir de ahí, Gustavo agrupó las posibles medidas en tres líneas:
Reducir, evitando los desplazamientos innecesarios y utilizando, por ejemplo, el teletrabajo como una verdadera política de movilidad.
Optimizar, mejorando rutas, flotas, viajes e incentivos para que los desplazamientos necesarios sean más eficientes.
Cambiar, facilitando alternativas al uso individual del vehículo privado.
Pero con una condición esencial: las medidas deben ser realistas y encontrarse dentro de la capacidad de actuación de la empresa.
Una organización situada en un polígono sin transporte público no puede comprometerse unilateralmente a crear una nueva línea. Sí puede, en cambio, coordinarse con otras compañías, analizar la demanda conjunta y presentar una propuesta con mayor viabilidad ante la administración o el operador.
No existe una solución energética única
Jesús Muelas Párraga, responsable de Acuerdos Estratégicos y Posicionamiento de Movilidad Eléctrica en Repsol, recordó que no existe una estrategia universal que resulte válida para todas las empresas.
Cada organización debe encontrar el equilibrio entre tres dimensiones inseparables:
- Sostenibilidad ambiental.
- Viabilidad operativa.
- Sostenibilidad económica.
Solo cuando estas tres dimensiones se encuentran alineadas puede hablarse de una transición sólida y mantenida en el tiempo.
Repsol expuso su enfoque para acompañar a las organizaciones en la identificación de la energía más adecuada para cada uso, desde carburantes y gases de automoción hasta combustibles 100 % renovables y electricidad para el transporte, tanto en entornos privados como públicos.
A ello se suman soluciones de financiación y herramientas como la gestión de Certificados de Ahorro Energético, que pueden facilitar la implantación de las medidas desde una perspectiva operativa y económica.
Herramientas para pasar a la acción
Desde Empresas por la Movilidad Sostenible somos conscientes de que muchas organizaciones necesitan avanzar con rapidez, pero también con garantías.
Por eso hemos puesto en marcha Planes de Movilidad Avalados por EMS, una iniciativa que facilita el acceso a empresas especializadas y con experiencia contrastada. Las organizaciones pueden recibir de forma ágil un mínimo de tres propuestas y contar, además, con una comprobación de que el plan elaborado incorpora los requisitos establecidos.
También hemos creado el Catálogo de Soluciones para Planes de Movilidad, disponible gratuitamente y con más de 30 soluciones que pueden integrarse progresivamente en función de las necesidades y el grado de madurez de cada empresa.
Porque un plan de movilidad no termina cuando se aprueba. Debe revisarse, evolucionar y adaptarse a los resultados obtenidos.
Logística ESG: datos, personas y gobernanza para decidir mejor
La tercera cita de la semana fue la jornada técnica “Responsabilidad ambiental, social y gobernanza en las actividades logísticas y del transporte”.
May López moderó la mesa redonda “Logística ESG en acción: datos, personas y gobernanza para decidir mejor”, una conversación en la que participaron Jaime Luezas Alvarado, jefe de Área de Servicios de Control en Frontera de Puertos del Estado, Pedro Ventura, director de Sostenibilidad y Estandarización (DSS) de Luís Simões Logística Integrada, Lucas Pulido Bores, gestor de Proyectos de Servicios de UNE Asociación Española de Normalización, Alba Escolà Arce, directora gerente de IMANcorp Foundation y Xavier Ruiz, CEO de Routal, y en la que se puso en el centro los tres elementos indispensables para avanzar.
Los datos son necesarios para conocer el impacto real de las operaciones y tomar decisiones fundamentadas.
Las personas deben formar parte de la transformación, porque ninguna estrategia de sostenibilidad tendrá éxito si no se traduce en cambios comprensibles, asumibles y compartidos.
Y la gobernanza es imprescindible para definir responsabilidades, coordinar departamentos y convertir los compromisos en acciones medibles.
La sostenibilidad logística no puede depender de iniciativas aisladas. Necesita integrarse en la estrategia, en los procesos de decisión y en la gestión cotidiana de las organizaciones.
Una semana para conectar conocimiento y acción
Estos tres encuentros reflejan el papel que queremos seguir desempeñando desde Empresas por la Movilidad Sostenible: generar conocimiento, conectar a los actores necesarios y facilitar que las empresas puedan transformar los grandes objetivos en actuaciones concretas.
Electrificación, planes de movilidad y logística y estrategias ESG no son conversaciones independientes.
Forman parte de una misma transformación que exige colaboración, visión empresarial, tecnología, regulación, financiación y capacidad para implicar a las personas.
Nuestro compromiso es seguir impulsando esos espacios de conocimiento y colaboración, dar visibilidad a las soluciones y buenas prácticas, y acompañar a las organizaciones que quieren avanzar.
Porque la movilidad sostenible no se construye únicamente fijando metas.
Se construye midiendo, compartiendo conocimiento y pasando a la acción.