La movilidad eléctrica continúa avanzando, pero el ritmo de adopción y el desarrollo de las infraestructuras siguen siendo determinantes para alcanzar los objetivos marcados para 2030. Esta es una de las principales conclusiones del VI Informe Movilidad Eléctrica en España. Situación actual, objetivos y retos a abordar, elaborado por OBS Business School y dirigido por May López, profesora de OBS y directora de Empresas por la Movilidad Sostenible.

El informe llega a su sexta edición después de haber nacido en 2021 como el primer informe realizado sobre movilidad sostenible en España, y se ha consolidado como un análisis de referencia para conocer la evolución de la movilidad eléctrica y los retos que afronta su desarrollo.

Esta nueva edición actualiza los datos hasta el primer semestre de 2026 y analiza la evolución de las ventas, el parque de vehículos, la industria, las ayudas, la infraestructura de recarga, el impacto ambiental y el marco normativo, además de incorporar una visión sobre América Latina. A lo largo del documento también se recogen casos de éxito que muestran cómo empresas y organizaciones están contribuyendo, desde diferentes ámbitos, a impulsar la movilidad eléctrica.

España cumple el objetivo intermedio, pero 2030 exige acelerar

Uno de los datos más relevantes del informe es que España ha cumplido con holgura el objetivo intermedio de vehículos eléctricos establecido por el PNIEC para 2025, alcanzando un 155,4% de cumplimiento a nivel nacional.

Sin embargo, detrás de este dato existe una importante desigualdad territorial. Mientras la Comunidad de Madrid supera cuatro veces su objetivo, con un 414,2%, Ceuta alcanza el 33,7% y Extremadura el 51,7%.

El reto está ahora en mantener y acelerar esta evolución. A cierre del primer semestre de 2026, el parque electrificado español se situaba en torno a 950.000 vehículos, lo que representa únicamente el 17,5% del objetivo de 5,5 millones de vehículos para 2030.

El informe concluye que el objetivo sigue siendo alcanzable, pero requiere un ritmo de adopción mucho mayor. De hecho, replicar una trayectoria como la de Noruega permitiría alcanzar únicamente el 57% del objetivo, mientras que sería necesario adoptar un ritmo similar al del Mandato ZEV británico para superarlo y llegar a 5,69 millones de vehículos en 2030.

Las ventas avanzan, aunque con una evolución desigual

Los datos de matriculaciones muestran que la electrificación está ganando peso en el mercado español.

Durante el primer semestre de 2026, los turismos electrificados crecieron un 37,9%, hasta representar el 21,8% de las matriculaciones. Los eléctricos puros ya duplican a los diésel, mientras que los híbridos enchufables mantienen un fuerte crecimiento y continúan teniendo un peso especialmente elevado en España.

A nivel mundial, el primer semestre de 2026 registró 9,2 millones de automóviles eléctricos vendidos, un 24% de cuota. Aunque las ventas globales descendieron un 1% respecto al mismo periodo del año anterior, Europa creció un 30%. Además, el segundo trimestre experimentó un fuerte repunte y las ventas alcanzaron récords en 50 países.

El informe también pone el foco en una cuestión relevante: electrificar no significa necesariamente hacer los vehículos más grandes. Los SUV y grandes turismos representan ya cerca del 70% de los modelos eléctricos disponibles en el mundo y utilizan baterías un 25% más grandes que un turismo mediano con autonomía similar.

Por ello, avanzar hacia vehículos más eficientes, ligeros y asequibles será también una pieza clave de la transición.

La recarga: más puntos, pero todavía demasiados no están operativos

España ha seguido avanzando en infraestructura de recarga. En el primer semestre de 2026 alcanzó 56.682 puntos de recarga operativos, un 37% más que el año anterior, consolidándose como uno de los países europeos con mayor crecimiento. 

Pero el informe identifica un problema que sigue condicionando la electrificación: la diferencia entre infraestructura instalada e infraestructura realmente disponible.

Casi uno de cada cuatro puntos instalados, el 23,9%, permanece actualmente no operativo. Además, los plazos para conectar nuevos puntos a la red pueden alcanzar los tres años, frente a los 5-12 meses de otros países europeos. Estos retrasos han supuesto más de 263 millones de euros en pérdidas para los operadores durante el primer semestre de 2026.

En el transporte pesado, el reto es todavía mayor: España contaba en el primer semestre de 2026 con 188 puntos públicos con potencia de al menos 350 kW aptos para vehículos pesados, de los que solo 44 eran de uso exclusivo para camiones. En conjunto, representan menos del 1 % de la infraestructura pública de recarga. 

Como señala May López en el informe, es necesario acompasar los objetivos de electrificación con la capacidad real de ejecución de la infraestructura, agilizando los procesos administrativos, ofreciendo mayor seguridad regulatoria y aportando transparencia sobre la capacidad disponible de la red.

Una transición que también es industrial y empresarial

La electrificación ya no es únicamente una cuestión ambiental. El informe destaca su creciente importancia para la competitividad industrial, la autonomía energética y tecnológica y la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles.

España cuenta, además, con oportunidades relevantes en ámbitos como la fabricación de componentes, las baterías y la industria de la recarga. En 2025, la industria española de infraestructura de recarga facturó 305 millones de euros y exportó el 85% de su producción.

Además, España ha perdido posiciones como fabricante mundial de vehículos. En 2025 produjo 2,27 millones de unidades, un 4,3 % menos que el año anterior, situándose en la novena posición mundial. En el caso de los vehículos eléctricos de batería (BEV), la producción fue de 107.700 unidades, un 6,2 % menos y la cifra más baja desde 2021. 

En este contexto, el papel de las empresas resulta fundamental. La transición requiere avanzar no solo en la adquisición de vehículos, sino también en la transformación de las flotas, la logística, los servicios de asistencia, el mantenimiento, la infraestructura y los modelos de movilidad.

Empresas que ya están impulsando el cambio

El VI Informe incorpora casos de éxito destacados como “BEST PRACTICES”, que muestran cómo la movilidad eléctrica se está trasladando de la teoría a la práctica en diferentes sectores y ámbitos de actuación.

Entre las empresas y organizaciones protagonistas se encuentran L’Oréal Groupe, con iniciativas de logística verde; Alphabet, con herramientas para acelerar la electrificación de las flotas; DealerBest, con el carsharing rural 100% eléctrico VIVe Hyundai; ADER, con la electrificación de la logística de mercancía voluminosa; Alimerka, con la electrificación del transporte pesado; y Alsa, con soluciones innovadoras para avanzar en la descarbonización del transporte de pasajeros.

También se recogen las iniciativas de MOOEVO, Yup Mobility, Allianz Partners, Ayvens, Midas y Etecnic, que abordan respectivamente la innovación en última milla, la movilidad compartida y la infraestructura para bicicletas y patinetes, la adaptación de los servicios de asistencia al vehículo eléctrico, la segunda vida de los vehículos eléctricos, el conocimiento sobre las barreras a la movilidad eléctrica y la electrificación de aparcamientos.

Son experiencias muy diferentes, pero comparten una misma idea: la transición hacia una movilidad más sostenible requiere innovación, colaboración y soluciones adaptadas a las necesidades reales de ciudadanos, empresas y territorios. El propio informe destaca precisamente estos casos como ejemplos que están contribuyendo al desarrollo de la movilidad eléctrica en España.

El informe incorpora también las aportaciones de empresas y organizaciones que están contribuyendo a impulsar la movilidad eléctrica en España, entre ellas Electra, vinculada a las propuestas de Charging4Impact para acelerar el despliegue de la recarga ultrarrápida. Precisamente, Electra ha inaugurado hoy una de las mayores estaciones de carga rápida de Europa. 

El reto: pasar de avanzar a acelerar

Los datos del VI Informe muestran que España ha avanzado y que la electrificación ya forma parte de la transformación del transporte y de la economía. Pero también evidencian que cumplir los objetivos de 2030 dependerá de la velocidad con la que seamos capaces de eliminar las barreras actuales.

Será necesario seguir impulsando la demanda, mejorar la accesibilidad económica de los vehículos, acelerar el despliegue y puesta en funcionamiento de la infraestructura de recarga, especialmente para el transporte pesado, facilitar la electrificación de las flotas y reforzar la industria española vinculada a esta transición.

La movilidad eléctrica se encuentra, por tanto, ante una nueva etapa: ya no se trata únicamente de demostrar que el cambio es posible, sino de crear las condiciones para que pueda producirse a la escala y velocidad necesarias.

Y para conseguirlo, la colaboración entre administraciones, empresas, industria y ciudadanía seguirá siendo clave.

 

DESCARGAR INFORME

Pin It on Pinterest

© 2026 Empresas por la Movilidad Sostenible | Política de privacidad | Política de cookies | Aviso legal | LOPD