En 2017, Francia fue el primer país en aprobar una legislación integral de diligencia debida, la Ley del Deber de Vigilancia, y posteriormente otros países se han ido uniendo, como Suiza, Noruega y Alemania, que también han aprobado leyes similares.
El efecto tractor de esta normativa hacia toda la cadena de suministro y, con ello, a las organizaciones que dan servicio a las empresas que operan en estos países -junto con el compromiso de la UE- hizo que el pasado 14 de diciembre de 2023 el Consejo y el Parlamento Europeo anunciaran un acuerdo provisional respecto a la directiva sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad. Pero ¿qué supone su establecimiento?
La norma -presentada en febrero de 2022- obliga a las empresas a establecer procesos y medidas para detectar, prevenir, mitigar y eliminar impactos negativos, reales o potenciales, contra el medioambiente o los derechos humanos, en cualquier punto de su cadena de valor.
En el caso de la UE, afectará a empresas con más de 500 empleados y un volumen de negocios mundial superior a 150 millones de euros. Además, para aquellos sectores considerados de “alto impacto”, como es el caso del textil, la agricultura o la extracción de minerales, la exigencia será mayor y, aunque no alcancen estos umbrales, se verán afectados antes que el resto.
Las compañías se enfrentarán a multas por incumplimiento que pueden suponer, al menos, el 5% de sus ingresos. Además, los países tendrán dos años para su trasposición. En el caso de España, ya contamos con el Anteproyecto de Ley de Protección de los Derechos Humanos, de la Sostenibilidad y Diligencia Debida en las actividades empresariales transnacionales.
Sin embargo, aunque la normativa se ha frenado temporalmente* a nivel europeo, tanto la Directiva europea sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD), por sus siglas en inglés, como los ESRS incluyen ya el concepto de doble materialidad, la inclusión de información sobre la cadena de valor y el concepto de diligencia debida de sostenibilidad -este último está muy relacionado con dicha Directiva de Diligencia Debida de Sostenibilidad Corporativa (CSDD)-, por lo que sigue obligando a ese control de indicadores y gestión de riesgos en la cadena de suministro.
“Con la directiva sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad las empresas deberán empezar a responsabilizarse de cómo se desempeña en toda su cadena el impacto social y ambiental, aunque de momento solo sea una propuesta, teniendo en cuenta que también implica a todas las empresas y socios comerciales que intervengan de alguna manera en la cadena de valor”. Así lo ha afirmado Almudena Díez, directora de Diario Responsable, durante la mesa redonda ‘Debida diligencia en la cadena de suministro y su contribución al ‘Pacto Europeo por el Clima’, celebrada en el marco del ‘SUMMIT 2024: Impulsando la Movilidad Sostenible desde las Empresas’.
Moisés Solís, Iberian Transport Manager de L’Oréal, ha declarado que “los casos de éxito son importantes, pero no debemos olvidar los casos de fracaso y todo lo que podemos aprender de ellos. En la descarbonización, el apoyo de los gobiernos es fundamental, así como trabajar con partners y hacer partícipes a clientes, proveedores, porque solos llegamos más rápido, pero juntos llegamos más lejos”.
En esta línea, Susana Posada, vicepresidenta de DIRSE, ha constatado que “para identificar, priorizar y mitigar impactos negativos es necesaria la cooperación, pues afectan a toda la cadena de actividad y una empresa de forma unilateral no va a poder hacerlo sola, además de la especialización y cualificación de los profesionales en materia de sostenibilidad”.
Por su parte, Pere Roca, CEO y Co-fundador de Geever, ha explicado que “los cambios, regulaciones… se perciben como costes, pero si lo vemos desde otro prisma veremos que son oportunidades. Las normativas que se están poniendo en vigor nos van a ayudar a que la regulación nos ponga a todos en un lugar adecuado”.
Finalmente, María Arribas, directora de Marketing y Desarrollo de Negocio de Qaleon, ha afirmado que “el valor del dato es fundamental. ¿Cómo vamos a garantizar el cumplimiento de ciertos derechos si no sabemos en qué punto estamos? Los datos nos ayudan a saber dónde estamos, pues lo que no se mide no se puede mejorar. Y siempre teniendo en cuenta la privacidad, transparencia y ética”.
Estos son algunos de los mensajes que junto con experiencias, casos prácticos y visión de futuro, compartieron durante la mesa que puedes ver aquí:
La 8ª edición del ‘SUMMIT 2024: Impulsando la Movilidad Sostenible desde las Empresas’ ha reunido a profesionales, administración e industria para debatir en torno al presente y futuro de la movilidad.
El evento ha contado con el apoyo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y ha formado parte de la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030, es.movilidad, y del movimiento European Climate Pact, con el que Empresas por la Movilidad Sostenible contribuye a conectar y compartir conocimiento, y a desarrollar e implementar soluciones.
Asimismo, esta edición ha contado con la colaboración de Alphabet, MIDAS, KIA, Bosch Service Solutions, XCharge, Allianz Partners, El Corte Inglés, Etecnic, Webfleet, Astara Move, ILUNION y AEEVCOS.
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*Horas después de la publicación de este artículo el Consejo de la UE desbloqueaba la Directiva sobre diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial, aunque con una pérdida de ambición en el ámbito de aplicación. El volumen de negocios neto para que una empresa quede cubierta sube a 450 millones de euros y con este nuevo umbral se quedan fuera gran parte de las empresas. Para que salga adelante, los Estados miembro deberían aprobarla en abril, antes de las elecciones al Parlamento Europeo de junio.
