El Pacto Verde Europeo establece la obligatoriedad de ser neutros en carbono en 2050 y obliga al transporte a reducir en un 90 % las emisiones de CO2. Pero si hablamos de transporte pesado… ¿Cómo podemos conseguirlo?
No cabe duda de que la sustitución de vehículos con tecnologías alternativas es una de las acciones a llevar a cabo y que poco a poco estamos viendo como la movilidad eléctrica empieza a hacerse un hueco como una alternativa para alcanzar las 0 emisiones, incluso, aunque más tímidamente, también el hidrógeno. Ejemplos como el de Lodisna, empresa navarra dedicada al transporte nacional e internacional que acaba de adquirir una tractora Volvo FH Electric, que se suma a su flota de más de 250 camiones, y que realizará diariamente la primera ruta Madrid-Zaragoza sin emisiones transportando mercancía textil para una de las principales empresas de este país, es muestra de ello.
Otro ejemplo es Dachser, proveedor de logística que pondrá en servicio dos camiones de hidrógeno en 2023 y que planea ampliar su flota europea de vehículos eléctricos con 50 unidades del camión de larga distancia con batería eléctrica ‘eActros LongHaul’ de Mercedes-Benz Trucks.
Por su parte, Alimerka, una de las cadenas de supermercados de referencia en el norte de España, cuenta actualmente con 21 camiones eléctricos de 26 toneladas para el reparto a sus supermercados y 26 furgonetas eléctricas para la entrega de pedidos en las ciudades. Fue pionera en 2012 apostando por las furgonetas eléctricas y también lo ha sido en 2021 con la adquisición del primer camión eléctrico de gran tonelaje de España. Gracias a estos hitos, es la empresa con la flota industrial eléctrica más importante de España en movilidad sostenible y su flota está en el Top 5 de Europa en esta materia.
O Redexis, compañía integral de infraestructuras energéticas, anunció a finales de 2022 la inversión de €10 millones en la construcción de su primera planta de hidrógeno renovable, en Garray, Castilla y León, con una potencia de 2,5 MW. Y la empresa seguirá apostando por la ejecución de proyectos de hidrógeno verde a largo plazo, convirtiéndose en una empresa clave en la transición energética, con el objetivo de formar parte de más de 10 proyectos de hidrógeno verde en 2026 construidos y operando. Entre los proyectos en los que se encuentra participando Redexis, destacan su participación en “Green Hyland”, ubicado en las Islas Baleares, emprendimiento que pretende convertirse en el primer hidrogenoducto de España que transportará 100% de hidrógeno renovable.
Sin embargo, y conscientes del objetivo 2050 y los objetivos intermedios, tenemos que aprovechar todas las oportunidades que se nos presentan y que ayuden a generar impactos a corto y medio plazo, hasta que la movilidad eléctrica y el hidrógeno sean las tecnologías mayoritarias en el transporte pesado.
PERSPECTIVA TECNOLÓGICAMENTE NEUTRA
Por ello, es necesario tener una perspectiva tecnológicamente neutra que tenga en cuenta todas las tecnologías disponibles para alcanzar el reto de ser cero emisiones netas en 2050, incluyendo los combustibles renovables como una opción más, válida a la hora de reducir las emisiones, por ser viable el despliegue de infraestructura que requieren y contribuir a una economía circular y a la generación de empleo y riqueza local.
Y es que, actualmente, la transformación de un vehículo ligero dedicado al transporte urbano a vehículo eléctrico, o a otra alternativa cero emisiones, es una solución factible con la que, además de descarbonizar, se contribuye a las ZBE y a la mejora de la calidad del aire. Sin embargo, en el caso de vehículos que se utilizan en trayectos interurbanos se requiere de un estudio previo, preferentemente basado en los datos aportados por la telemática del vehículo, que nos permita valorar cuál es la solución más eficiente. Y es que en el caso de un vehículo pesado otras soluciones como los combustibles renovables suelen ser en la actualidad la solución más factible de cara a conseguir los objetivos de descarbonización.
ANÁLISIS DE CICLO DE VIDA
Así, para los vehículos que se utilizan para la media y larga distancia, resulta prioritario establecer un enfoque de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) y desarrollar medidas sobre fiscalidad, infraestructuras, ayudas y normativa en base a ello. Porque, aunque en entornos urbanos existen otras limitaciones en lo que respecta a calidad del aire y Zonas de Bajas Emisiones, y no hay discusión sobre cómo se ha de primar el transporte cero emisiones, tanto de CO2 como de partículas en suspensión, NOx, etc, cuando hablamos de un transporte global (transporte pesado e interurbano además del aéreo y marítimo) las limitaciones de emisiones deberían de hacerse en base a mediciones en el ciclo completo de vida y no solo en base a las emisiones en tubo de escape. Si estamos ante un problema global, deberíamos medir las emisiones de forma global.
En primer lugar, se deben tener en cuenta las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a lo largo del ciclo de vida del vehículo, desde la producción hasta su uso y desecho. Además de las emisiones directas durante la conducción, se deben considerar las emisiones asociadas a la producción de combustibles utilizados, ya sean biocombustibles o combustibles fósiles. Asimismo, es importante evaluar el consumo de recursos naturales, como el uso de materiales no renovables en la fabricación de los vehículos y la eficiencia en el uso de energía. La promoción de vehículos con menor consumo de energía y mayor eficiencia contribuirá a reducir el impacto medioambiental frente a la inacción. La Taxonomía también debe contemplar el impacto en la calidad del aire, teniendo en cuenta las emisiones de contaminantes atmosféricos, como partículas finas y óxidos de nitrógeno, que tienen efectos negativos en la salud humana y el medio ambiente. En el caso específico de los biocombustibles, se debe evaluar su origen y producción sostenible, considerando aspectos como la utilización de tierras, el uso de agua, la biodiversidad y los impactos indirectos en el cambio de uso de la tierra.
En este sentido, Repsol es un ejemplo de apuesta por los Combustibles Renovables (biocombustibles avanzados y combustibles sintéticos). “Son otra alternativa a la electrificación con emisiones netas cero y químicamente iguales que los que empleamos actualmente, pero producidos de otra manera, a partir de residuos orgánicos (en el caso de los biocombustibles avanzados) o de Hidrógeno renovable y CO2 capturado, en el caso de los combustibles sintéticos”, aseguran.
Así, los Combustibles Renovables son una solución:
- Inmediata, porque al ser los mismos combustibles, se pueden emplear en los mismos vehículos, sin necesidad de renovar el parque y aprovechando las mismas infraestructuras de suministro.
- Real, porque:
- Ya se están empleando en el transporte de carretera en flotas tanto de pasajeros (ALSA, AVANZA) como de mercancías (Grupo Sesé, CoCa Cola, Setram) y en el transporte aéreo (con Iberia, vuelos Madrid – Bilbao, Madrid – Washington, por ejemplo).
- Repsol sigue trabajando para que este año esta alternativa llegue a más clientes, más Estaciones de Servicio, más bases de VVDD, etc.
- Después de verano, comenzará a producir combustible 100 % bio en la unidad C-43 de Cartagena, planta que dispondrá de una capacidad de 250.000 t/año y que supondrá una reducción de emisiones de 900.000t de CO2 / año.
- En 2024, comenzará a producir en Bilbao combustibles sintéticos.
- Y su hoja de ruta en Repsol es aumentar esta capacidad hasta los 2M t /año en 2030.
Además, los Combustibles Renovables:
- Son una solución de economía circular, al emplear residuos de aceite de cocina usado, residuos de la industria forestal, agrícola, ganadera y de alimentación, residuos Sólidos Urbanos e Industriales, etc.
- Favorecen el desarrollo del entorno rural y la reducción del riesgo de incendio.
- Fomentan la autosuficiencia energética (al producirse con residuos generados a nivel nacional).
- Permiten el mantenimiento de empleos de calidad de la industria del Refino y de la distribución.
Estos mensajes han quedado reflejados, entre otros, en el White Paper del ‘Think Tank EMS: Hacia la descarbonización de las flotas corporativas’, celebrado con el apoyo de Bridgestone.
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