El Bloque Visión del “SUMMIT 2026: Impulsando la Movilidad Sostenible desde las Empresas” reunió a cuatro voces expertas para reflexionar sobre el contexto global en el que se desarrolla la movilidad sostenible: la geopolítica, la acción climática europea y el impacto en la sostenibilidad, la transformación de la logística y los retos del transporte por carretera. A continuación, recogemos las principales ideas compartidas por Manuel A. Fernández Villacañas, May López, Ramón García y Ramón Valdivia, que dibujaron una visión complementaria sobre los desafíos y oportunidades que afrontan las empresas.
Manuel A. Fernández Villacañas: geopolítica, resiliencia y nuevas reglas para las empresas
La primera intervención del bloque corrió a cargo de Manuel A. Fernández Villacañas, profesor y director académico de EAE Business School, coronel del Ejército del Aire y del Espacio en reserva y experto en geoestrategia.
Fernández Villacañas comenzó señalando cómo la geopolítica ha pasado, en pocos años, de ser una disciplina fundamentalmente académica o vinculada a la diplomacia y la seguridad, a convertirse en un factor clave para la toma de decisiones empresariales. “Durante décadas la globalización proporcionó un entorno relativamente estable que facilitó el crecimiento del comercio internacional y de las cadenas de suministro. Sin embargo, ese escenario ha cambiado de forma radical” explicó.
“La pandemia de la COVID-19 marcó el inicio de una etapa de ‘desglobalización’, a la que se ha sumado un contexto internacional cada vez más disruptivo e impredecible. En este nuevo escenario, las empresas ya no pueden limitarse a buscar eficiencia: la prioridad es construir resiliencia para poder operar en un mundo caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre y la complejidad”.
En este contexto, subrayó, “las herramientas tradicionales de planificación estratégica se están quedando obsoletas y están dando paso a nuevas metodologías de análisis prospectivo apoyadas en tecnologías avanzadas, incluida la inteligencia artificial”.
La geopolítica influye directamente en tres dimensiones clave que afectan a la movilidad sostenible:
- La dimensión política, ligada a la seguridad y la defensa.
- La dimensión geo-energética, donde la energía y la soberanía energética se vuelven estratégicas.
- La dimensión geo-económica, relacionada con la producción y el comercio internacional.
En Europa, subrayó, la transición hacia energías renovables no solo responde a un objetivo climático, sino también a una necesidad estratégica de independencia energética, lo que convierte a la movilidad sostenible en una pieza fundamental del futuro económico y geopolítico del continente.
May López: la acción climática europea y el papel de las empresas
La intervención de May López, embajadora del European Climate Pact, puso el foco en la acción climática europea y en el papel que empresas y ciudadanos deben desempeñar para alcanzar los objetivos de neutralidad climática.
López recordó que el Summit 2026 fue reconocido como Climate Action Day, una distinción que sitúa al evento dentro del movimiento europeo impulsado por el Pacto Climático, una iniciativa nacida del European Green Deal aprobado en 2019.
“Este pacto busca movilizar tanto a ciudadanos como a empresas para avanzar hacia el objetivo de que Europa sea climáticamente neutra en 2050. Y en ese camino, el sector empresarial tiene un papel determinante, ya que las empresas son un motor fundamental de la economía y del cambio”
En su intervención también resaltó algunos datos clave que subrayan la urgencia de actuar. “El transporte representa alrededor del 32% de las emisiones de CO₂ en España, cerca del 40% del consumo energético, gran parte procedente de combustibles fósiles”.
Pero más allá del impacto climático, López destacó la dimensión sanitaria y económica de la movilidad sostenible. “La mala calidad del aire genera importantes costes para los sistemas de salud y provoca decenas de miles de muertes prematuras cada año en Europa y en España”, afirmó. “Los costes sanitarios por la mala calidad del aire representan aproximadamente el 4% del PIB europeo, y en España, solo los costes por ingresos hospitalarios alcanzan los 500 millones de euros anuales”.
Además, recordó que el transporte también tiene un impacto relevante en la contaminación acústica, otro factor de salud pública que a menudo pasa desapercibido.
Por todo ello, animó a empresas y organizaciones a implicarse activamente en el Pacto Climático Europeo y a compartir iniciativas que contribuyan a acelerar la transición hacia una movilidad más limpia, eficiente y saludable.
Ramón García: repensar la logística desde las causas, no solo desde los efectos
El director general del Centro Español de Logística, Ramón García, centró su intervención en la necesidad de cambiar la forma en la que las empresas abordan los retos de sostenibilidad en las cadenas de suministro.
En un contexto marcado por la geopolítica, los cambios en los hábitos de consumo, la presión normativa y la transformación tecnológica, García defendió que la logística necesita un cambio de racionalidad.
“La sostenibilidad no puede abordarse únicamente reaccionando a los efectos del problema, como las emisiones o el consumo energético, sino analizando también las causas profundas que generan esas ineficiencias”, explicó.
En este sentido, planteó que las empresas deben replantearse críticamente sus procesos y su cadena de valor. “En muchas ocasiones, las organizaciones se centran en hacer más eficiente una actividad que quizá ni siquiera aporta valor real”, reflexionó.
Para avanzar hacia cadenas de suministro sostenibles, García propuso trabajar en tres grandes ejes:
- Agilidad, para adaptarse a los cambios constantes del entorno
- Competitividad a largo plazo, que permita mantener la resiliencia
- Sostenibilidad, integrada en el funcionamiento diario de las organizaciones
Y para lograrlo, las empresas deben apoyarse en tres palancas fundamentales: procesos, tecnología y personas. “Solo combinando estos elementos será posible afrontar con éxito los desafíos actuales de la logística y la movilidad”, afirmó.
Ramón Valdivia: pragmatismo empresarial para avanzar hacia la descarbonización
El bloque lo cerró Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de ASTIC, quien aportó la perspectiva del transporte internacional por carretera y el papel de las empresas en la transición hacia una movilidad más sostenible.
Valdivia comenzó recordando que la sostenibilidad no se construye únicamente con discursos o grandes titulares, sino con decisiones prácticas que las empresas adoptan cada día.
“El sector del transporte por carretera vive una paradoja constante: cuando todo funciona correctamente, pasa desapercibido; pero cuando falla, se convierte inmediatamente en el foco de atención. Sin embargo, pese a esa invisibilidad, muchas empresas del sector ya están avanzando de forma significativa en sostenibilidad”, comentó.
Entre las acciones que ya están implementando destacan la reducción del consumo energético, la digitalización para minimizar los kilómetros en vacío, la mejora de las flotas, la formación de profesionales y la optimización de rutas y procesos.
En algunos casos, gracias a la tecnología, empresas de transporte internacional han logrado reducir los kilómetros recorridos en vacío del 25% al 7%.
No obstante, Valdivia también subrayó que la descarbonización total del transporte pesado a larga distancia aún enfrenta importantes limitaciones tecnológicas y económicas. Por ello, defendió un enfoque realista y progresivo, centrado en reducir lo que ya es posible y gestionar de forma inteligente aquello que todavía no puede eliminarse. “La futura ampliación del mercado europeo de emisiones (ETS2), que incorporará el precio del carbono al combustible y afectará directamente a los costes operativos del sector, tendrá mucho impacto”, destacó.
Ante este escenario, propuso convertir ese coste regulatorio en una herramienta de planificación y mejora, “impulsando iniciativas como proyectos de compensación basados en la naturaleza y mecanismos que permitan medir, reducir y, cuando sea necesario, compensar las emisiones”.
Su mensaje final fue claro: “el transporte por carretera seguirá siendo esencial para el funcionamiento de la economía. La clave estará en construir alianzas entre energía, tecnología y logística para hacer de la sostenibilidad una realidad cotidiana en el sector”, concluyó.
Una visión compartida para el futuro de la movilidad
Las intervenciones del Bloque Visión dejaron un mensaje común: la movilidad sostenible no puede analizarse de forma aislada. Está profundamente conectada con la geopolítica, la transición energética, la competitividad empresarial y la transformación de las cadenas de suministro.
En un entorno global cada vez más complejo, las empresas están llamadas a desempeñar un papel protagonista, no sólo adaptándose a los cambios, sino liderando la transición hacia un modelo de movilidad más eficiente, resiliente y sostenible.
El SUMMIT 2026: Impulsando la Movilidad Sostenible desde las Empresas, volvió a reunir a representantes institucionales, expertos y empresas para analizar el papel del sector privado en la transformación del transporte. Se estructuró en diferentes bloques temáticos y también contó con un evento satélite celebrado el 18 de febrero centrado en el diseño estratégico de las ciudades.
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