Son muchos los beneficios del teletrabajo (no solo desde un punto de vista medioambiental). Y es que han sido muchas las empresas que, durante el confinamiento, han podido seguir con su actividad gracias a él. De hecho, el alcance que ha tenido su implantación en los últimos meses nos lo dan, más que nunca, los datos.

Las redes de telecomunicaciones, tanto fijas como móviles, están viviendo una explosión de tráfico tras la entrada en vigor del estado de alarma. El tráfico a través de las redes IP ha experimentado un incremento cercano al 40%, mientras que el uso del móvil ha aumentado alrededor de un 50% en la voz, y un 25% en los datos. El uso de WhatsApp se ha multiplicado por cinco y, ahora mismo, hay millones de personas teletrabajando en sus casas con herramientas como Zoom, Meet, Slack, Teams, Trello o Skype, entre otras, que han cuadruplicado sus volúmenes de consumo.

Sin embargo, la forma improvisada en la que muchas empresas han tenido que implantarlo hace que, en muchos casos, los empleados no tengan infraestructuras suficientes y las compañías se vuelvan vulnerables.

 

También nos lo dicen los datos

    1. Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) los ataques en Internet han crecido un 140% en los dos últimos años.
    2. De los 120.000 ataques anuales, un 50% lo sufren las pequeñas empresas, que se ven afectadas más que las grandes. Así, un 60% de las pequeñas empresas que reciben un ciberataque, quiebran por no poder afrontar los gastos.
    3. Un incidente de seguridad le cuesta a la pyme, como promedio, 77.372 euros.
    4. Las causas son errores humanos de los empleados y empresarios, en la mayoría de los casos: pinchar un correo electrónico malicioso, la visita a una web dañina, la pérdida de un ordenador o un móvil, la infidelidad de un empleado… y todo esto, aun con antivirus u otros sistemas de seguridad.

Por todo esto, Addares, Instituto de Desarrollo Asegurador y miembro de Empresas por la Movilidad Sostenible, nos da unos pequeños consejos sobre ciberseguridad y una gran solución: un plan de contingencias para garantizar la ciberseguridad, formado por un plan de respaldo, un plan de emergencia y un plan de recuperación.

Ya que, como nos recuerda Cristina Llorens, directora de Addares, “es fundamental contar con las herramientas necesarias para minimizar un posible daño tanto financiero, como de reputación provocado por un ciberataque”.

 

Los fallos más comunes

 Entre los fallos más recurrentes que suelen cometer las empresas en términos de ciberseguridad, Addares destaca seis:

    1. Pensar que a nadie le interesan los datos que maneja mi empresa
    2. Pensar en reparar y no en mantener
    3. Errores humanos
    4. Pensar que un antivirus y un firewall son suficientes
    5. Olvidar la gestión de la red informática y su nivel de seguridad
    6. Usar un software “pirata”

 Y es que es importante tener un ciberseguro para transmitir este riesgo a una aseguradora, para que sea ella la encargada de gestionar el incidente, la protección de datos y responsabilidad cibernética, la ciberextorsión o la pérdida de beneficios, entre otros.

La parte positiva de todo esto es que para cada amenaza existe una medida de seguridad y unas recomendaciones que, si se siguen, ayudarán a evitar o mitigar muchos incidentes cibernéticos. Para ello, contar con un plan de contingencias es básico.

Porque la empresa ha entrado en nuestra casa y esto hace que tengamos más riesgos en materia de ciberseguridad. Pero identificarlos, prevenirlos y gestionarlos, nos ayudará a seguir aprovechando las soluciones que la tecnología nos brinda y en las que no debemos dar un paso atrás.

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