La Última Milla es el tramo de unos pocos kilómetros que trae de cabeza a ayuntamientos, ciudadanos y empresas.

Es el nombre que recibe el proceso final que une al vendedor con el comprador. Este paso transcurre desde que el paquete sale del último punto de distribución (almacén, centro de distribución…) hasta que llega al lugar de entrega.

Hasta hace unos años, la Última Milla era el proceso logístico en el que sólo participaban fabricantes y pequeño o gran comercio además de bares y restaurantes. Ahora, el proceso es B2C (Business to Consumer), o sea, del vendedor a cualquier tipo de comprador. Supermercados, tiendas de cualquier parte del mundo, artesanos, etc., todos tienen ya su pagina de e-commerce.

El gasto online en productos de gran consumo ha crecido un 11,7% en 2018 en España respecto a 2017. Con este incremento, el comercio electrónico ya representa un 2,3% del mercado español, frente al 2,1% del año anterior (datos de Kantar Insights España).

Cuando hablamos de Última Milla casi siempre hablamos de zonas urbanas, lo que conlleva una serie de problemas: restricciones al tráfico como Madrid Central, calles peatonales, restricciones horarias, escasez de zonas de descarga…

Además del último paso de toda la cadena logística, es el de mayor impacto medioambiental. Se estima que el transporte causa alrededor del 20% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) acumuladas en la atmósfera.

Es un proceso que necesita ser reinventado y ya hay algunas compañías de transporte y empresas dispuestas a ello.

¿Qué están haciendo ya algunas de ellas?:

  • 1. AMAZON se ha asociado con el fabricante de camiones eléctricos Rivian para conseguir una flota más eficiente y sostenible en sus repartos.
  • 2. SEUR ha inaugurado hubs urbanos en el centro de ciudades como Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla, Segovia o Zaragoza, entre otras. Centros logísticos que permiten a la compañía estar más cerca de los clientes y realizar un reparto más sostenible minimizando las emisiones de CO2.
  • 3. Carrefour incorpora triciclos eléctricos para su reparto urbano. Son vehículos fabricados por la compañía sevillana Passion Motorbike Factory con una autonomía de 300 km y que incorporan paneles solares para la recarga de las baterías.
  • 4. Renault ha dado a conocer su prototipo EZ-FL. Un vehículo eléctrico con unas dimensiones reducidas (3,86 metros de largo y 1,65 de ancho) que le permite moverse de manera cómoda en la ciudad, pensado para responder a las necesidades de los repartidores.
  • 5. Ford, junto a la empresa de distribución 100% eléctrica Gnewt, ha empezado a probar en Londres un servicio en el que las furgonetas actúan como almacenes sobre ruedas, mientras un software coordina su circulación con las rutas de los repartidores. Ford estima que una furgoneta y un equipo de cuatro mensajeros a pie o en bicicleta podrían entregar el mismo número de paquetes que cinco furgonetas individuales cuando trabajan como parte de esta red multimodal.

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