En enero de 2026, España perdió 10.605 autónomos, una cifra que, aunque menor que los 17.747 registrados en enero de 2025, sigue siendo extremadamente preocupante. Además, en este mismo mes cerraron 5.500 comercios, 177 al día. Detrás de cada persiana que baja en un comercio local hay empleo, desarrollo de barrio, comunidad y vida cotidiana. Cuando esos negocios desaparecen, no solo se pierde un punto de venta: se pierde tejido social y empresarial, lugares de encuentro, seguridad y la historia de nuestros barrios.
Al mismo tiempo, vivimos un debate esencial sobre movilidad sostenible y reducción del impacto ambiental de nuestras ciudades. Es en este cruce entre economía local y sostenibilidad donde cobra sentido un concepto tan simple como comprar, consumir cerca y consolidar las mercancias: menos distancia recorrida, menos emisiones de CO₂, al mismo tiempo que generamos mayor valor económico y social.
Y es que sabemos que el transporte representa entre el 80 % y el 90 % de la huella ambiental de muchos productos. Así, consumir productos que se fabrican, distribuyen y venden en proximidad reduce la huella ambiental, fortalece los barrios y dinamiza economías locales.
Esto nos lleva a una pregunta clave: ¿cómo podemos aprovechar esta lógica de proximidad y responsabilidad ambiental para construir modelos de negocio competitivos, resilientes y alineados con la transición ecológica?
Movimiento Entrega Sostenible: menos emisiones, mayor impacto local

En Empresas por la Movilidad Sostenible impulsamos hace cinco años como acción dentro de la European Green Week la iniciativa Movimiento Entrega Sostenible.
Relanzamos ahora este movimiento, en un momento en el que Europa y España necesitan reforzar su economía local (minimizar el impacto del transporte es clave). Y es que la compra responsable y de proximidad contribuye a la sostenibilidad económica, ambiental y social.
Esta iniciativa busca empoderar al consumidor y diferenciar al ecommerce que contribuye con prácticas sostenibles allí donde opera. Sumarse al movimiento no es solo una declaración de intenciones: es una oportunidad para diferenciarse, reforzar la reputación de marca, anticiparse a las exigencias regulatorias y responder a un consumidor cada vez más consciente.
En este contexto, las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) van a rediseñar la distribución urbana de mercancías. Las ciudades están transformando su modelo de movilidad y logística, priorizando vehículos menos contaminantes, optimizando rutas y fomentando soluciones de última milla más sostenibles. Los ecommerce que se adapten antes a este nuevo entorno —incorporando entregas con flotas eléctricas, puntos de recogida de proximidad, embalajes sostenibles, prácticas regenerativas o alianzas logísticas sostenibles— estarán mejor posicionados competitivamente y evitarán costes y fricciones futuras.
A ello se suma un marco normativo cada vez más exigente. La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular y el II Plan de Acción de Economía Circular (PAEC) impulsan medidas concretas para reducir residuos, fomentar la reutilización y alargar la vida útil de los productos y sus envases. En el ámbito europeo, la nueva regulación sobre textil prohibirá la destrucción de excedentes, obligando a replantear los modelos de producción y gestión de stock.
Además, el Real Decreto 1055/2022 de envases y residuos de envases introduce objetivos ambiciosos de reducción, reutilización y reciclaje, afectando directamente a la forma en que el ecommerce diseña y gestiona sus embalajes. Ya no se trata solo de proteger el producto durante el transporte, sino de minimizar materiales, apostar por soluciones reutilizables y facilitar su correcta gestión al final de su vida útil.
Y, si hablamos de la normativa más reciente, este fin de semana la UE ha aprobado definitivamente la tasa de 3 euros en los envíos de bajo valor. Los 3 euros no se aplicarán sobre cada paquete, sino sobre cada categoría de producto que vaya en ese paquete de valor total inferior a 150€. Se aplicará desde el 1 de julio de 2026 hasta el 1 de julio de 2028, y podrá prorrogarse “según corresponda”.
Todo ello configura un escenario en el que la sostenibilidad deja de ser opcional para convertirse en estratégica. No es solo una cuestión reputacional: es una cuestión de competitividad, resiliencia y cumplimiento normativo.
Por eso, el Movimiento Entrega Sostenible no apela únicamente a la conciencia, sino también a la visión empresarial. Porque, al final, la transformación llegará por amor o por temor: por la convicción de generar impacto positivo o por la obligación de adaptarse a la regulación y a las nuevas demandas del mercado.
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