“Por amor o por temor”, con este primer mensaje se inauguraba la Mesa de Diálogo con empresas organizada por el Plan de Empleo de Cruz Roja y Empresas por la Movilidad Sostenible, en boca de May López, directora de la misma. Este mensaje hace referencia a la nueva Ley de Movilidad Sostenible que se aprobará en próximos meses, y que obligará a las empresas a contar con Planes de Transporte Sostenible e inclusivos para sus trabajadores/as.

Medida que, “por amor o por temor”, favorecerá a las empresas que faciliten que sus trabajadores/as accedan a los centros de trabajo en condiciones que reduzcan la huella de carbono actual, el consumo energético, y no deje a nadie fuera, sobre todo a los colectivos más vulnerables de la sociedad.

Esta Ley está abordada desde la perceptiva de derechos como un nuevo Derecho Social, que sitúe al ciudadano en el centro de las políticas públicas: Un Sistema Nacional de Movilidad Sostenible. El anteproyecto de ley obliga a las empresas con más de 500 trabajadores (o 250 por turno) a desarrollar un plan de transporte sostenible al trabajo, definido como un conjunto de medidas impulsadas por la dirección del centro de trabajo cuyo objeto es racionalizar los desplazamientos al lugar donde se desarrolla la actividad de los empleados, clientes, proveedores y visitantes.

Además, se ampliará a grandes establecimientos y complejos comerciales o centros terciarios de comercio o de ocio donde haya mucha afluencia de personas. Medidas a las que por fin ya estamos obligados “por amor o por temor” y que desplazamientos como los que suceden en una comunidad como Madrid cada día, sean reducidos y racionalizados.

Según palabras de May López, los/as personas trabajadoras en Madrid recorren cada día para ir a trabajar el equivalente a 59 viajes de ida y vuelta a la Luna. Y qué mejor forma de ilustrar el futuro impacto de estas medidas que compartir de forma directa la experiencia de empresas que ya se han adelantado.

May López señaló que, acorde a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, 149 municipios de más de 50.000 habitantes ya se han sumado a la ZBE (zonas de bajas emisiones) y están desarrollando alternativas que tengan un impacto beneficioso en la disminución de los vehículos de combustión en zonas urbanas especialmente contaminadas.

Desde la Confederación de empresas de Madrid (CEIM), Luis Méndez, director del Dpto. de Asuntos Laborales, daba cuenta de sus esfuerzos para que la movilidad sostenible forme parte de los convenios colectivos y que existan incentivos en la utilización del transporte público y medidas que favorezcan el teletrabajo. Según señalaba desde esta Confederación, se ha comprobado que el teletrabajo implantado de forma adecuada, es una medida que favorece la triple cuenta de resultados, siempre y cuando se incluyan los debidos recursos y apoyo a los/as trabajadores/as, así como por su parte los deberes respectivos.

Luis hizo referencia a pymes integradas en núcleos urbanos masificados y en gran medida las impulsadas por personas inmigrantes, que tienen serios problemas para contar con flotas modernas y poco contaminantes, a pesar de su esfuerzo y riesgo económico por sacarlas adelante.

Por parte de Merlin Properties, participaron Noemí Vaquero Redondo y David Moreno Montejo, de la Oficina de Sostenibilidad y Movilidad de Merlin, la cual es una de las principales compañías inmobiliarias en España y que ha sido premiada en los Premios Internacionales de Movilidad por la Oficina de Sostenibilidad y Movilidad de Merlin Hub.
Servicios como el de Movilidad Inclusiva y Sostenible que provocan que tanto sus trabajadores, como empresas proveedoras, etc. cuenten con una App, “Merlin Hub App”, para que los/as usuarios/as dispongan de un canal único, un ecosistema digital donde poder gestionar su día a día y optimizar su jornada, contratación de un vehículo de carsharing, taquillas para los patinetes, compartir plazas de garaje no ocupadas por las propias empresas con otros trabajadores… Esto sería un gana gana, que también incluye el “gana” medioambiental.

Desde la empresa Emovili, experta en movilidad eléctrica y energía solar fotovoltaica, asistió Paco Casas, su CEO. Realizan instalaciones de puntos de recarga tanto en organismos públicos como en empresas privadas, como BBVA y BMW, donde han hecho instalaciones de puntos de recarga rápida con la idea de que sus plantillas puedan tener acceso a este tipo de vehículos. También subrayó el efecto beneficioso que el teletrabajo tuvo en los resultados de su empresa, a nivel económico, social y medioambiental. Habló de la tendencia a la baja de los precios de los vehículos eléctricos.

Desde Norauto, empresa colaboradora de Cruz Roja, estuvo Maite Manzano, Responsable de Sostenibilidad e Impacto positivo. Maite trasladó los esfuerzos realizados por facilitar alternativas al vehículo tradicional a través de bicicletas eléctricas y patines para ir al trabajo, así como sus “eco servicios”, tales como eco diagnóstico, eco descarbonización, para disminuir las emisiones y contaminar menos. Este servicio se aplica a todos los colectivos vulnerables, como los de Cruz Roja.

BusUp, a través de Pol Pau Garrido, Business Development Manager, es una empresa que ha creado un modelo de movilidad colaborativo y optimizado, vinculando empleados, empresas y operadores de autobuses. Lo hace garantizando las mejores rutas para empleados, con el menor coste posible para las empresas, reduciendo los tiempos y la huella de carbono. Señaló la importancia de que los colectivos especialmente vulnerables, con dificultades de acceso a centros de trabajo, puedan acceder a este tipo de transporte compartido.

CONCLUSIONES

  • Comunicar y sensibilizar desde cada ámbito, empresa y posición la importancia de apostar por una movilidad sostenible e inclusiva.
  • La movilidad que menos contamina es la que no se produce, apostando por medidas como el teletrabajo, o la flexibilidad horaria en las empresas.
  • Desde el área de empleo se va a sensibilizar e informar a empresas colaboradoras sobre la nueva Ley de Movilidad Sostenible y las posibles medidas a implementar. Medidas que apoyen a la inclusión de las personas más vulnerables.
  • Incluir una visión de 360º en la sociedad, de forma que la movilidad sostenible e inclusiva no sea una cuestión de las empresas o de los trabajadores/as, o de la Administraciones públicas, Aytos., etc, sino de alianzas público-privadas que involucren a todos/as en una colaboración estrecha. Integrando las perspectivas medioambiental, económica y social que provoquen un impacto verdadero y efectivo.

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