Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético (IDAE) del Ministerio para la Transición Ecológica, un Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) «es un conjunto de actuaciones que tienen como objetivo implantar formas de desplazamiento más sostenibles en el espacio urbano reduciendo el consumo energético y las emisiones contaminantes, logrando al mismo tiempo garantizar la calidad de vida de la ciudadanía, la cohesión social y el desarrollo económico”.

Los Planes de Movilidad nacen de la urgencia de poner en papel las necesidades que la ciudad demanda. Pretenden corregir errores y plasmar evoluciones que la propia ciudad ha ido exigiendo. Los PMUS son, en definitiva, un plan de trabajo que tiene como fin conseguir unas calles más saludables, atractivas y eficientes económicamente.

Las ciudades españolas han sufrido una importante transformación en las últimas décadas, pasando de tener un centro urbano compacto a un modelo más extenso y disperso. Lo que ha provocado que muchos más ciudadanos usen un vehículo privado, la principal fuente emisora de gases contaminantes a la atmósfera.

Esto ha derivado en una serie de problemas, entre ellos ambientales y de salud, preocupantes.

Para luchar contra esta deriva, ya en 2009 nació la Estrategia Española de Movilidad Sostenible, con el objetivo de ser el marco estratégico de referencia para todas las políticas de movilidad en el país.

Los PMUS nacen con vocación de actuación local, si bien pueden desarrollarse en colaboración con varios municipios, ya sea por pertenecer a un Área Metropolitana o a una Mancomunidad.

En 2012 se urgió a que todos los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes contaran con un Plan de Movilidad Sostenible. Estos son, en cifras, muchos PMUS.

Lo que nos lleva a plantearnos varias preguntas:

  • 1. ¡Sería conveniente que todo el país tuviera un único Plan de Movilidad Sostenible?
    Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, encontramos el municipio de Madrid con su ya famoso Plan de Movilidad en el que las zonas marcadas verdes y azules pueden aparcar los ECO o Cero emisiones. Unos kilómetros más lejos, en Majadahonda o Leganés, por ejemplo, tienen otras normas diferentes y así cada uno de los municipios madrileños.
  • 2. ¿Son tan diferentes las características de las localidades españolas que es recomendable mantener PMUS diferentes?
  • 3. Tal vez unificar de manera estatal es inviable, pero, y ¿por Comunidades Autónomas?

Experiencias en ciudades europeas

Algunas ciudades europeas llevan años trabajando en la implantación de Planes de Movilidad Urbana. Los primeros proyectos piloto fueron los Plans de Désplacements Urbains (PDU) en Francia entre 1983 y 1986. En 1997 también surgieron en Reino Unido los denominados Local Transport Plans (LTP) o en Italia los Piani Urbani de Mobilitá (PUM) con carácter obligatorio. Todos con resultados desiguales.

La Unión Europea elaboró una «Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte: por una política de transporte competitivo y sostenible» en 2011. En 2013 la Comisión Europea hizo público el «Paquete de Movilidad Urbana» que diseñaba los instrumentos para apoyar a las Entidades Locales en la elaboración de Planes de Movilidad mediante una plataforma digital donde se intercambian información y experiencias.

¿Cómo beneficia un PMUS el municipio donde se implanta?

  • Disminuye las retenciones de tráfico y ayuda a apaciguar los efectos nocivos de estas retenciones: ruido, contaminación atmosférica, contribución a efectos de invernadero, accidentes y un tiempo de viaje excesivo.
  • Incrementa la Seguridad Vial en el marco de una movilidad urbana cada día más compleja.
  • Promueve el uso de vehículos de menor consumo energético y que empleen formas de energía menos contaminantes.
  • Mejora las condiciones de accesibilidad de las personas, incluidas las que sufren una movilidad reducida.
  • Fomenta el uso compartido de los automóviles.
  • Mejora la salud de los habitantes al reducir la contaminación y el ruido, y al promocionar el uso de la bicicleta o del ir a pie, y delimita áreas de la ciudad de baja contaminación.

Fuentes: Ministerio para la Transición Ecológica, Ecologistas en Acción, Ayuntamiento de Madrid y Ajuntament de Barcelona

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