La movilidad sostenible sigue consolidándose como un eje estratégico para la transformación ambiental, económica y social. A pesar de los avances en 2024, los retos pendientes evidencian la necesidad de mayor cooperación y compromiso. De hecho, de los los últimos datos del Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) se desprendía que aunque las emisiones de GEI en 2023 han bajado un 7,6% hasta 270 millones de toneladas de CO2-eq -la cifra más baja de la serie histórica-, el transporte sigue siendo el principal emisor, constituyendo el 32,5 % de las emisiones en términos de CO2-equivalente. Ahora, de cara a 2025, nos encontramos en un momento crucial para garantizar un modelo de movilidad que sea eficiente, seguro y equitativo, basado en un compromiso con la sostenibilidad ambiental, económica y social.
2024: Avances y Barreras
Este año ha sido un periodo de luces y sombras en movilidad sostenible. Entre los avances nos encontramos con el crecimiento de las matriculaciones de vehículos eléctricos en Europa y España, que si bien no han sido a la velocidad que se esperaba, por primera vez las matriculaciones de vehículos con enchufe superaban a las de vehículos diésel. Sin embargo, la antigüedad de la flota automovilística española continúa siendo una de las más elevadas de Europa. De ahí la necesidad de establecer incentivos fiscales para la incorporación de flotas más sostenibles y seguras y el achatarramiento de vehículos antiguos.
En el ámbito urbano, las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) han sido una pieza clave en el impulso de una movilidad más sostenible y una mejora de la calidad del aire, y con ello de la calidad de vida, pero su implementación ha sido desigual. Según la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, antes del 31 de diciembre de 2024 todos los municipios con más de 50.000 habitantes, y territorios insulares y municipios de más de 20.000 habitantes que superen ciertos niveles de contaminación, debían instaurar una ZBE para reducir la contaminación urbana. En total, esto afecta a más de 151 municipios que abarcan al 52% de la población española. Sin embargo, a cierre del 2024 no llegaban al 30%.
El retraso en la aprobación de la Ley de Movilidad ha sido otro de los grandes retos del año. Esta legislación, que debía dar seguridad jurídica y ser un catalizador para establecer estrategias e iniciativas, como es el caso de la implantación de los planes de movilidad urbana y laboral, permanece estancada, generando incertidumbre entre empresas y administraciones.
A pesar de estos desafíos, iniciativas como los Premios Internacionales de Movilidad, organizados por Empresas por la Movilidad Sostenible con el respaldo del MITMA y otros organismos, han destacado proyectos innovadores que están marcando la diferencia en la transición hacia formas de transporte más limpias y accesibles.
Expectativas y Prioridades para 2025
El año 2025 se perfila como un periodo determinante para consolidar los avances y superar las barreras, donde estos son algunos de los temas claves que serán protagonista:
• Zonas de Bajas Emisiones (ZBE)
• Cumplimiento Legal
• Ley de Movilidad
• CSRD y Huella de Carbono
• Rediseño de las cadenas de suministro
• Reindustrialización y Aranceles
• Calidad del Aire
• Normativa CAFE, costes del combustible y créditos de CO2
• Ayudas y CAEs
• Nuevas tecnologías
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