Las matriculaciones de turismos electrificados no dejan de crecer. Mientras que en el primer semestre de 2023 los turismos diésel solo han representado un 13,3 %, los vehículos electrificados han representado más del 40 % del total de turismos matriculados, según datos de ANFAC. En concreto, los híbridos no enchufables han representado un 30 %, los híbridos enchufables un 6,3 %, los eléctricos puros un 4,7 %, y los de gas -incluyendo GLP, GNC y GNL-, un 2,3 %.

Sin embargo, la situación es diferente para vehículos, furgonetas y camiones. Según los datos proporcionados por AEDIVE, en los primeros seis meses del año se han matriculado un total de 3.495 furgonetas, lo que supone un aumento del 93,5 % en comparación con el mismo período del año anterior. Sin embargo, la representación de vehículos industriales de tamaño medio y pesado es mínima, con solo 8 y 76 vehículos matriculados en ese período, respectivamente. Y aunque estos datos reflejan un crecimiento del 100 % y el 590,9 % en comparación con el mismo período de 2022, son insignificantes en relación con el total de vehículos en circulación.

En parte, esta diferencia en la evolución se debe a que aunque cada vez hay más vehículos industriales en el mercado -gracias a empresas como Renault Trucks, Volta Trucks, QEV Technologies, Ford Pro, etc- actualmente la oferta es menor que la de turismos y la diferencia de precio mayor, por ello requieren de una mayor ayuda y apoyo.

Si a esto le añadimos que este tipo de vehículos son los que están teniendo cada vez más protagonismo en la ciudad y los que tienen un uso más intensivo al estar dedicados a un uso profesional, su sustitución generará un mayor impacto. 

Sin embargo, es este carácter empresarial donde la figura del autónomo y la PYME es clave. Figuras prioritarias en las que se basa el sector del transporte de mercancías actualmente y los responsables finales de la adquisición del vehículo, pero que se están quedando fuera de algunas de las medidas que buscan impulsar la movilidad sostenible. Algo que va en contra de la descarbonización del transporte de mercancías.

Ejemplo de ello es que el Gobierno ha anunciado hace unos días una nueva ayuda para la compra de vehículos eléctricos nuevos: una reducción del 15 % del IRPF. Se trata de una medida positiva y reclamada, que aplicará a coches y motocicletas eléctricas adquiridas por particulares hasta el 31 de diciembre de 2014, pero que una vez más deja fuera a pymes y autónomos al excluir a los vehículos dedicados a un uso profesional, como es el caso de  furgonetas y camiones. Algo que va en contra de la descarbonización del transporte de mercancías, pues son las figuras prioritarias en las que se basa el sector actualmente y los responsables finales de la adquisición del vehículo.

Por ello, si se busca generar un impacto real en la descarbonización del transporte de mercancías, las ayudas se deben diseñar para que sean accesibles tanto para las pymes como los autónomos, teniendo en cuenta que su situación económica no les permite realizar grandes inversiones, ni dedicar el tiempo necesario a analizar las alternativas existentes.

Esta y otras ideas han quedado reflejadas en el White Paper del ‘Think Tank EMS: Hacia la descarbonización de las flotas corporativas’, celebrado con el apoyo de Bridgestone. Un documento que también recoge más de 45 propuestas de solución como:

  • Tener una mayor variedad y flexibilidad en los programas de ayudas dirigidos a las PYMES y autónomos para la renovación de su flota, más comunicación y más facilidades en la gestión administrativa de las mismas facilitaría el cambio. 
  • Agilizar los trámites actuales: el MOVES III todavía sigue activo y las ayudas del MOVES II han tenido hasta un año y medio de retraso en su adjudicación final al solicitante.
  • Poner en marcha una línea específica para vehículos industriales en la distribución de ayudas presentes y futuras.
  • Realizar el reparto geográfico de las ayudas a vehículos industriales en base al registro de empresas de transporte y no del padrón de habitantes, como ocurre actualmente, ya que debemos destinar las ayudas donde realmente se puede generar mayor impacto, que en este caso son aquellas ciudades con nodos logísticos y mayor actividad de transporte.
  • Poner especial atención en PYMES -que representan el 99,8 % de las empresas, el 62 % del Valor Añadido Bruto (VAB) y el 66 % del empleo empresarial total- y autónomos, el eslabón más débil de la cadena, ya que actualmente muchas de las ayudas se están enfocando a grandes empresas, pero son PYMES y autónomos quienes pueden tener el mayor impacto -tanto ambiental como económico y social-. 

“Que el transporte es esencial, el garante tanto para particulares como empresas del suministro de materias primas y productos, y por ello el termómetro de cualquier economía, es indiscutible. Identificar y apoyar al eslabón clave y prioritario como son los autónomos y Pymes nos permitirá gestionar el cambio e impulsar una movilidad sostenible de forma más eficiente”, asegura May López, directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible.

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