*En la imagen, de izquierda a derecha: Andrés Allamand, secretario general Iberoamericano de SEGIB, May López, directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible, Antonio Garamendi, presidente de CEOE y Antonio Rodríguez, decano de EAE Business School en la presentación del III Observatorio de la Sostenibilidad en Iberoamérica. Crédito: CEOE.

Un 12% destina más del 1% de sus ingresos al presupuesto de RSC

Esta falta de presupuesto contrasta con la extensión de la función de la RSC, ya que el 63,3% de las organizaciones encuestadas tienen un área específica, que depende de la Dirección General (30,4%) y de la Presidencia (22,8%).

La ‘policrisis’ ha hecho aumentar el compromiso con la sostenibilidad: cuatro de cada cinco organizaciones (80,5%) creen que la importancia de la RSC dentro de las organizaciones ha crecido desde la Covid-19, un incremento del 37,6% desde el informe anterior, en 2022.

El 84,6% de las organizaciones iberoamericanas consideran que las empresas con un área específica para impulsar las acciones de RSC están mejor preparadas para enfrentar los futuros desafíos, 37% más que en el último informe.

El 63,3% de las organizaciones iberoamericanas tienen un área encargada total o parcialmente de las funciones de la RSC, nueve de cada diez en el caso de grandes empresas.

Se constata una clara apuesta por la Agenda 2030 y los ODS, ya que el 39,4% de las empresas y asociaciones lo han incorporado en su estrategia, siendo mayoritaria entre las grandes compañías (64,3%)

Las organizaciones iberoamericanas apuestan por la RSC y esta se afianza dentro de la estructura organizativa, aunque no se refleja a nivel presupuestario, con un ligero retroceso en los últimos años. Así, un 12% de las empresas y asociaciones tiene un presupuesto asignado de forma exclusiva a las acciones de RSC de más del 1% de sus ingresos mientras que un 35%, esta partida se sitúa en menos de un 1% de la cifra de facturación. Indicador que muestra el recorrido de mejora a la hora de tener identificados y cuantificados costes, inversiones, retornos e impactos en esta área, como ya ocurre con otras áreas más asentadas en las organizaciones.

Esta es una de las conclusiones del III Observatorio de la Sostenibilidad en Iberoamérica que ha realizado  EAE Business School, perteneciente a Planeta Formación y Universidades, junto al Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB) y la Federación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios (FIJE). Este estudio, en el que se han recogido opiniones de más de 770 empresas y asociaciones de 21 países de todos los sectores, tiene como objetivo tener una mayor visión sobre la situación actual y tendencias en materia de RSC en empresas.

Estas cifras indican un retroceso con respecto a la anterior edición del estudio, de 2022, en el que el 12% de las organizaciones iberoamericanas afirmaba tener un presupuesto de RSC mayor del 1% de sus ingresos.

Estos bajos recursos de las empresas y asociaciones contrastan con la consolidación de la RSC en la estructura organizativa, ya que el 63,3% tiene un área encargada total o parcialmente de las funciones de la RSC, nueve de cada diez en el caso de grandes empresas. Debido a la especialización necesaria por el paso de soft law a hard law, por el incremento de obligaciones y regulaciones establecidas en torno a la RSC, además del potencial de impacto, se requiere de perfiles especializados capaces de garantizar los resultados. Por eso, una de cada cuatro organizaciones (27,3%) posee un departamento dedicado en exclusiva a impulsar y liderar la RSC -proporción que aumenta a una de cada dos en el caso de las grandes empresas- aunque si bien el 36,7% afirma que no tiene ningún área que se dedique a estas funciones En las organizaciones iberoamericanas situadas en América se observa un progreso frente al último informe, al mejorar 5 puntos porcentuales, aumentando a una de cada cinco las organizaciones que poseen un departamento dedicado en exclusiva a impulsar y liderar la RSC. Si bien, el 84,6% de las organizaciones iberoamericanas consideran que las empresas con un área específica para impulsar las acciones de RSC están mejor preparadas para enfrentar los futuros desafíos, 37% más que en el último informe.

Otra incoherencia significativa con respecto a la partida presupuestaria se centra en la implicación de la alta dirección. Así, el III Observatorio de la Sostenibilidad en Iberoamérica de EAE Business School revela que el área responsable de RSC depende, en un 30,4% de los casos, de la Dirección General; en un 22,8%, de Presidencia o Accionista Mayoritario; y en un 10,4%, directamente del Consejo de Administración. Por ello, el estudio revela el liderazgo de los líderes de las compañías por dinamizar y desarrollar la RSC en sus organizaciones, si bien apenas destinan recursos y presupuesto específico o exclusivo (o dedicado en exclusiva) para impulsar este compromiso.

 

RSC con un enfoque ASG

Esta III edición del Observatorio de la Sostenibilidad en Iberoamérica constata que la concepción de la RSC está fuertemente marcada por un enfoque medioambiental 47% – aumentando un 17,5% frente al anterior informe-, la contribución a la sociedad (42%) y la ética (39%) de las organizaciones, destacando en más de 10 puntos porcentuales sobre el resto de conceptos. La investigación de EAE también destaca la priorización del buen gobierno, que pasa de la posición decimosegunda a la quinta. Lo que determina una mayor preocupación por desarrollar una gobernanza más transparente y responsable que dé respuesta a las demandas tanto legislativas como de los grupos de interés.

Si bien las iniciativas y políticas relacionadas con el buen gobierno y la sociedad son las que más se priorizan en su implantación frente a las relacionadas con cuestiones ambientales. Como ejemplo, tres de cada cuatro organizaciones tienen implantados códigos de conducta –un aumento del 24,6% desde el informe anterior– mientras que solo una de cada cuatro dispone de un objetivo de descarbonización. Hay que destacar que las empresas iberoamericanas localizadas en América han evolucionado respecto al anterior informe en el establecimiento de códigos de conducta, que poseen el 77,5% de las empresas encuestadas, duplicando la cifra del anterior informe.

En cuanto a los grupos de interés, más de la mitad de las organizaciones iberoamericanas (53,6%) reconocen que conocer y atender las expectativas de los stakeholders para ofrecer una propuesta de valor equilibrada es el objetivo principal de su estrategia de RSC, ascendiendo al 62% en el caso de las grandes compañías.

Por otro lado, las organizaciones que han participado en esta investigación coinciden casi por unanimidad (96,9%) en que, para consolidar la RSC, es necesario que permee de forma transversal en todas las áreas y nueve de cada diez coinciden en que la RSC se consolidará como una forma natural de hacer negocios basada en la idea de valor compartido. De ahí que la Agenda 2030 y los ODS estén cada vez más presentes: el 39,4% de las empresas y asociaciones las han incorporado en su gestión, un porcentaje que se eleva al 64,3% en el caso de las grandes empresas. Además, también es importante destacar que el 24,8% de las organizaciones está en proceso de incorporación de estos objetivos y solo el 23,9% no lo ha integrado todavía. Cabe remarcar que el 68,4% de las asociaciones tienen integrada la Agenda 2030 y los ODS en su estrategia y gestión o están en proceso, frente al 62,4% de las empresas. Compromiso que se acompaña con la integración de indicadores ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno), donde solo un 17,6% de las organizaciones iberoamericanas ubicadas en Europa y el 29% de las ubicadas en América no tienen integrados indicadores ASG, porcentajes que suponen una mejora del 34% y 12% respectivamente, frente al informe anterior.

 

Desafíos de la RSC en la era de las ‘policrisis’

El III Observatorio de la Sostenibilidad en Iberoamérica también identifica los tres principales desafíos a los que se enfrentan las organizaciones iberoamericanas en los próximos tres años: el cambio climático (40,8%), la crisis económica (37,2%) y la ciberseguridad (36%).

En este sentido, la consecución de diversas crisis (pandemia, la Guerra de Ucrania, el conflicto en Gaza, el suministro de materias primas o la polarización social, entre otros factores), están influyendo en el desarrollo de la política de RSC de las organizaciones. Así, cuatro de cada cinco organizaciones (80,5%) cree que la importancia de la RSC dentro de las organizaciones ha aumentado desde la crisis de la Covid-19, y un 84,6% de las organizaciones considera que las organizaciones que cuentan con un área específica para impulsar acciones de RSC están mejor preparadas para enfrentar los desafíos, 37,3% más que en el último informe.

Para May López, la autora del estudio, directora del MBA Sustainability Management de EAE Business School y directora de Empresas por la Movilidad Sostenible: «Nos enfrentamos a una serie de desafíos y corremos el riesgo de no abordar de manera coherente y coordinada esta policrisis que no deja de ser una crisis de sostenibilidad. Sin embargo, esta situación, más que un problema, representa una oportunidad para integrar de manera irreversible la RSC y las estrategias de sostenibilidad en todas las organizaciones, lo que contribuirá a la recuperación económica, social y ambiental demandada por los distintos grupos de interés. Necesitamos no solo superar la policrisis actual, sino también promover nuevos modelos regenerativos”.

DESCARGA EL INFORME DEL III OBSERVATORIO DE LA SOSTENIBILIDAD EN IBEROAMÉRICA

III OBSERVATORIO SOSTENIBILIDAD IBEROAMERICA

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